El presidente francés, Nicolas Sarkozy, restó importancia el lunes al hecho de que su país haya perdido la preciada calificación triple A para la deuda de su país por parte de Standard & Poor's, afirmando que la rebaja de la semana pasada no cambia nada.

Los comentarios, los primeros desde que S&P redujo el viernes su calificación a la deuda de Francia y otros ocho países europeos, fueron hechos después de una exitosa subasta el lunes de títulos de deuda a corto plazo de Francia, por 8.600 millones de euros (10.900 millones de dólares).

Los rendimientos de esos papeles — las tasas de interés cobradas por los inversores — cayeron, una señal de que los mercados siguen viendo al país como una apuesta segura.

Sarkozy viajó el lunes a España, cuya calidad crediticia fue rebajada dos peldaños el viernes por S&P. En Madrid, Sarkozy dijo a los periodistas que no le importaba la opinión de las agencias de calificación.

"En Francia y en España, las agencias de calificación no son las que definen las políticas económicas", dijo Sarkozy en rueda de prensa en Madrid. "Francia tiene que reaccionar, pero con sangre fría. No hay que sobrevalorarlo".

"Tenemos que reducir nuestros déficits, nuestro gasto, mejorar la competitividad de nuestras economías para volver al crecimiento económico", agregó.

Standard & Poor's también rebajó la nota de España y en dos escalones, desde AA- a A+. En ese sentido, Rajoy señaló que tomaba nota, pero que sus políticas económicas estaban muy definidas.

"Al final, lo más decisivo es que Europa actúe y que cada uno en su país se marque su propio camino", afirmó Rajoy. "Si los países de la Unión Europea cumplimos con nuestro deber y el conjunto hace las cosas con rapidez, agilidad, realismo y sentido común, esta crisis la vamos a superar en no mucho tiempo".

También señaló que dos de las tres principales agencias siguen otorgando a Francia el grado de Triple A, la calificación más alta. Fitch confirmó la calificación la semana pasada. La decisión de S&P fue especialmente brutal en Francia, una de las mayores economías del mundo y una fuente de financiamiento en los rescates de países de la eurozona más pequeños y pobres.

Francia recibió el lunes una pequeña muestra de apoyo de parte de Moody's, que anunció que mantiene la valoración máxima a la calidad crediticia de Francia, de AAA, y mantuvo además el panorama de Francia como estable. La semana pasada, S&P lo consideró negativo.

Moody's mencionó la fortaleza general de la economía gala al justificar su decisión pero advirtió que las perspectivas de crecimiento presentan "riesgos para los planes de consolidación fiscal del gobierno francés".

En una nota difundida el lunes, Moody's insistió que "actualizará la información a disposición del mercado en el primer trimestre de 2012 dentro de una iniciativa para examinar nuevamente la arquitectura completa de nuestras calificaciones soberanas en la Unión Europea".

El lunes, los mercados parecieron desestimar la decisión de S&P' de reducir la calidad crediticia de nueve países de la eurozona, entre ellos Francia.

La atención económica seguramente quedará centrada en Grecia, que intenta recibir nuevos fondos de ayuda con los inversionistas privados para evitar la bancarrota.

En París, el ministro de Hacienda de Sarkozy, Francois Baroin, defendió la actuación de su país.

"Las inversiones raramente no conllevan riesgos", dijo el lunes en la capital francesa. "Pero si hay una inversión sin riesgo alguno, es la inversión en la deuda soberana de nuestro país, cuyos bonos figuran entre los más seguros del mundo".

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Las periodistas de The Associated Press Jorge Sainz en Madrid y Sarah DiLorenzo en París contribuyeron a este despacho.