Marc Coma siempre sonríe, incluso cuando las cosas no le salen bien. Llegó al Dakar 2012 con la intención de ganar y se va con un segundo puesto, pero no pierde el buen humor.

En una entrevista con Efe el piloto habla de la polémica decisión de la organización que marcó un punto de inflexión en el rally, aunque asegura que episodios como ese no consiguen menguar la pasión que siente por la carrera.

Pregunta: ¿Se va triste de este Dakar?

Respuesta: Ayer fue un día complicado (tuvo problemas mecánicos y perdió el liderato), pero hoy, con la perspectiva de toda la carrera, no lo veo tan mal. Venía a ganar y no lo hemos conseguido por los pelos. Hemos ganado cinco etapas y hemos puesto las cosas muy difíciles. Luchamos contra todo y contra todos. No ha quedado nada por hacer, lo hemos intentado todo, así que tenemos que irnos contentos, ser segundo no está nada mal.

Es una pena que lo extradeportivo haya estado en el primer plano. Yo no quería ser protagonista de algo así, en lo que no tenía nada que ver, no es cómodo ni agradable. Una vez más le hemos dado la vuelta a la situación, debemos estar orgullosos.

P: El día que la organización devolvió tiempo a Cyril Despres y otros pilotos llegó muy contrariado al campamento, aunque la decisión aún no era oficial. ¿Olía algo de lo que sucedió después?

R: Llevo ya muchos años en esto y conozco cómo funciona todo. Al llegar al campamento alguien me comentó algo y ya lo vi venir. Conozco las situaciones que he vivido en el pasado y cómo gestionan este tipo de cosas en el Dakar.

P: ¿Se va con las ganas de saber cómo hubiera sido el desenlace del rally si en la octava etapa se pone a diez minutos de Despres?

R: La verdad es que me quedo con las ganas, pero tampoco quiero darle muchas vueltas porque el abanico de posibilidades de lo que podría haber pasado es infinito. Aunque debo decir que lo que hizo la organización fue injusto.

P: Si fuera usted el que hubiese quedado atrapado en el barrio, ¿cree que se habría actuado del mismo modo?

R: En los diez años que llevo en el Dakar nunca ha habido una decisión que me haya beneficiado. Ni una sola.

P: ¿Se crea un precedente peligroso para los próximos rallys?

R: Creo que sí. Y no solo eso, además se rompe el espíritu de la carrera. Vamos en una dirección que no tiene nada que ver con eso. El Dakar se convierte en una carrera del esprint, donde los factores que han caracterizado siempre la carrera cada vez tienen menos influencia. Esto no es el Dakar.

P: ¿Se resiente la pasión que siente usted por una carrera tan particular como el Dakar?

R: Mi vida gira alrededor del Dakar y eso no va a cambiar. Se ha convertido en mi trabajo, en mi vida. Sin pasión sería imposible correr el Dakar, pero cosas así son golpes que uno recibe y lo van curtiendo.

P: ¿Ha sido un rally más agotador mentalmente que a nivel físico?

R: Ha sido una carrera dura en todos los aspectos. A nivel psicológico hubo un día especialmente complicado, cuando devolvieron el tiempo a algunos pilotos. A nivel físico ya sabemos lo que es el Dakar, me he sentido muy bien. Mi cuerpo ha respondido bien y mi cabeza también, es una buena señal.

P: Usted tuvo problemas mecánicos en la penúltima etapa y su compañero Juan Pedrero tuvo que abandonar por una avería. ¿Ha fallado demasiado la moto?

R: En KTM habían trabajado mucho, veníamos muy tranquilos en el aspecto técnico porque sabíamos el trabajo que la marca había hecho durante el año, pero al final hemos tenido más problemas de lo que imaginábamos.

P: ¿Le sorprendieron las etapas en Perú?

R: La parte de Perú ha aportado mucho a la carrera, ha sido un gran descubrimiento. Es el complemento que le faltaba al Dakar en Suramérica, más desierto, más dunas e incluso más dureza. Argentina ya lo conocemos y el desierto de Atacama en Chile también. Hubo días en Argentina más duros de lo que pensábamos por el calor. Quizás en Chile bajó un poco la dificultad y en Perú subió muchísimo.