El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, cumple hoy cinco años en el poder, en medio de una prolongada pugna con la oposición y la prensa, y con la firme posibilidad de presentarse a la reelección en los próximos comicios.

Sus detractores, por contra, aspiran a que la fragmentada oposición se una y designe a un candidato único que pueda hacer frente al mandatario, cuya muy probable postulación se definirá a mediados de año.

Correa ha aclarado que su nominación depende de la decisión que tome su movimiento político (Alianza País) y su familia, aunque también ha dejado en claro que es un hombre de desafíos y que aceptará lo que el pueblo le imponga.

Para el catedrático Mauro Cervino, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito, Correa ha logrado en estos cinco años afianzar la institucionalidad del país, uno de los principales avances de su gestión.

Recordó que tras sus dos primeros años en el poder, ganó en 2009 en una sola vuelta electoral la Presidencia de la nación bajo las nuevas normas de la Constitución impulsada por él y aprobada en referendo en 2008.

En total, Correa ha conseguido victorias constitutivas en los últimos ocho procesos electorales, incluidos tres referendos.

Además, ningún mandatario ecuatoriano había podido acabar su periodo desde 1995, cuando el populista Abdalá Bucaram fue derrocado, luego que el Congreso le declaró incapacitado mental para gobernar, sin ningún estudio que avalara tal condición.

Para Cervino, no obstante, la estabilidad del país se ha alcanzado sobre la base de la hegemonía que imprime Correa en el espectro político nacional.

Por ello, el catedrático asegura que el país sufre una "polarización no típica", que aparece extrema en la pugna de Correa con los medios de comunicación y que es mucho menor con la fragmentada oposición política.

Cervino sostiene que Correa debería "desconcentrar" y "despersonalizar" el poder, así como tender puentes con grupos afines -que se han alejado-, para contar con un apoyo que, no sólo empuje su eventual postulación, sino que apuntale una mayoría del oficialismo en la Asamblea Nacional.

Sin embargo, para el asambleísta opositor Andrés Páez, que admite la alta popularidad de Correa, el gobernante "le ha fallado al país" y por eso se han alejado de su ámbito grupos progresistas que en un inicio le apoyaron.

Para Páez, Correa es un "populista" que le ha hecho mucho daño a la democracia, pero que goza de apoyo popular por el "derroche" de recursos que ha hecho en estos últimos cinco años.

Según el político, el de Correa es el Gobierno que más dinero ha tenido en toda la historia nacional, pues según él ha manejado 101.000 millones de dólares, un volumen de recursos que no se refleja en indicadores como el desempleo y la inseguridad ciudadana.

Páez aseguró a Efe que es "necesario recuperar la patria" y "la democracia", y por eso instó a la oposición a abandonar rencillas e intereses particulares para alcanzar un nivel de unidad que pueda enfrentarse al oficialismo en las próximas elecciones.

"La oposición debe hacer un esfuerzo enorme para definir un candidato único" que, además, pueda ser legitimado en primarias, señaló el político, aunque no se atrevió a adelantar ningún nombre.

Mientras, el presidente Correa ha calificado como positiva su gestión en estos últimos cinco años, aunque ha aceptado que ha cometido errores y que aún "queda mucho por hacer".

Ayer, en un multitudinario festejo por el quinto aniversario, efectuado en la ciudad andina de Cuenca, el gobernante instó a sus correligionarios a prepararse para ganar los comicios presidenciales de 2013, sea cual fuere el candidato que designe el oficialismo.

No rehuyó su eventual postulación, pero remarcó que lo que más le interesa es alcanzar "una amplia mayoría en la Asamblea Nacional", para "no sufrir el boicot" de la oposición que, según dijo, ha padecido en los últimos cinco años.