La policía rumana se enfrentó el sábado a manifestantes antigubernamentales y les lanzó gas lacrimógeno, en el tercer día consecutivo de protestas contra las medidas de austeridad y el deterioro del nivel de vida.

Las manifestaciones más serias desde la asunción del presidente Traian Basescu en 2004 obedecen al descontento por las reducciones salariales en el sector público, recortes a las prestaciones, alzas de impuestos y corrupción generalizada.

En 2009, tras una contracción económica de 7,1%, Rumania recibió un crédito a dos años por 20.000 millones de dólares (27,5 millones de dólares) concertado con el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Mundial.

Sin embargo, otro detonante de las movilizaciones fue la renuncia que presentó el martes un popular funcionario del sector de salud opuesto a las reformas que ha propuesto el gobierno.

Durante la jornada, diversas países de Europa central y oriental también fueron escenario de manifestaciones antigubernamentales.

En Croacia, miles de personas salieron a las calles en protesta contra la incorporación del país en la Unión Europea en tanto que en la vecina Hungría, un partido de derecha exigió que se someta a referendo el ingreso del país en el bloque.

En Rumania, nueve personas resultaron lesionadas en enfrentamientos y forcejeos entre la policía y los manifestantes, dijeron las autoridades.

Un policía resultó herido de la cabeza debido a piedras que lanzaron los manifestantes durante una protesta no autorizada en la Plaza de la Universidad, la principal de Bucarest. Durante la movilización fue interrumpido el tránsito en la avenida principal.

Más de 1.000 manifestantes ondearon banderas a las que les habían arrancado el centro, el símbolo de la revolución rumana anticomunista. Algunos gritaron lemas antigubernamentales y exigieron la realización de elecciones adelantadas.

Durante las horas que duró la protesta, numerosos jóvenes ondeaban banderas arriba de los toldos de coches en tanto que la multitud gritaba lemas antigubernamentales, sin inmutarse de las gélidas temperaturas.