Decenas de miles de daneses ondearon banderas y desafiaron temperaturas gélidas el sábado para vitorear a su popular monarca, la reina Margarita, quien celebró 40 años en el trono, aun cuando su cargo es meramente protocolar.

Acompañada de una escolta de húsares montados, la reina se desplazó por calles de Copenhague en una carroza de 1840 tirada por caballos hasta el ayuntamiento, donde fue agasajada con una recepción a la que asistieron integrantes de diversas familias reales europeas.

Entre los invitados figuraron el rey Carlos XVI Gustavo y la reina Silvia, de Suecia; el rey Harald y la reina Sonia, de Noruega; la familia del depuesto monarca de Grecia y el presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson.

Bajo un cielo azul y despejado, las multitudes se alinearon por el trayecto del recorrido de la reina, que dio inicio en la morada de ésta, el Castillo de Amalienborg, ubicado en el centro de la ciudad.

Al término del banquete, la reina Margarita y su esposo, el príncipe Enrique, saludaron desde un balcón a las miles de personas reunidas en la Explanada del Ayuntamiento. La multitud en el lugar prorrumpió en vivas y cantó una canción de jubileo.

La reina Margarita, de 71 años y titular de la monarquía más antigua de Europa, comenzó sus actos por la celebración de sus 40 años en el trono con la colocación de una ofrenda floral en la tumba de su padre, el rey Federico IX.

Margarita, cuyos poderes políticos son principalmente protocolarios, ascendió al trono el 14 de enero de 1972 a la muerte de su padre, Federico, quien tenía 72 años.

Al día siguiente de este acontecimiento, la reina, de 31 años, que parecía una mujer frágil, afrontó vestida de negro a decenas de miles de personas desde el balcón del parlamento.

La acompañaba el entonces primer ministro, Jens-Otto Krag, quien anunció ante la multitud: "El rey Federico IX ha muerto. Viva su majestad, la reina Margarita II".

En los últimos 40 años, ha perdurado la simpatía de los daneses hacia la familia real danesa, la cual ha sabido mantenerse alejada de los escándalos.

Además de cumplir con sus funciones reales, la reina Margarita se distingue por sus obras artísticas que le han ganado elogios.

Sus trabajos artísticos van desde pinturas abstractas y bordados de vestimentas eclesiásticas hasta piezas para el altar, vajillas, decorados para escenarios así como disfraces para obras de teatro y televisión.

Sin embargo, algunos creen que la monarca debería retirarse pronto y legar sus responsabilidades a su hijo mayor, el príncipe a la corona, Federico, de 42 años.

Esto hizo la reina Juliana de Holanda hizo en 1980, cuando al cumplir 71 años abdicó a favor de su hija, la reina Beatriz.

Sin embargo, la reina Margarita considera que mantenerse vigente es parte de la descripción del perfil del cargo en una monarquía hereditaria.

"Es un compromiso con el cual me siento muy cómoda", expresó la monarca esta semana en conferencia de prensa.

El linaje de la familia de la reina Margarita se remonta a los reyes vikingos del siglo X.