El observador argelino Anuar Malek, que abandonó la delegación de la Liga Árabe en Siria, consideró hoy en una declaraciones a EFE que esa misión presta "un servicio al régimen", al concederle más tiempo para proseguir con la represión.

El escritor y periodista argelino explicó en una entrevista telefónica que se retiró del grupo de observadores árabes esta semana cuando vio que la misión "ha fracasado y se ha convertido en un servicio a favor del régimen, que le da tiempo para cometer más crímenes".

Agregó que, a su juicio, el régimen sirio no ha respetado el protocolo firmado con la Liga Árabe, que estipula el envío de los observadores para verificar el cese de la violencia y el repliegue de los cuerpos armados.

Malek lamentó la ausencia de un ambiente adecuado de trabajo para la misión y apuntó que los observadores no tienen libertad de movimientos y se desplazan bajo la supervisión de la policía.

"No podíamos salir de los hoteles sin que nos acompañaran agentes de seguridad, ni pudimos visitar las provincias sin coordinarnos con sus gobernantes con al menos un día de antelación", añadió.

Además, afirmó que ha recopilado material que documenta la represión, junto a fotos de cadáveres que tiene previsto incluir en un libro que publicará "sobre esa tragedia".

La delegación de observadores de la Liga Árabe comenzó su misión en Siria el pasado 22 de diciembre, está integrada ahora mismo por 163 personas y terminará su trabajo el próximo 19 de enero.

La dimisión de Malek y su posterior crítica a la misión árabe en Siria desencadenó una fuerte polémica y empujó al jefe de los observadores, el general sudanés Mustafa al Dabi, a desmentir sus palabras, ya que, según él, Malek estuvo enfermo y no salió de su hotel.

"Estuve 16 días en Homs, todo el tiempo trabajando como observador, salvo los cuatro últimos días, cuando anuncié la suspensión de mis actividades como observador", respondió Malek a las declaraciones de Al Dabi.

Además, explicó que durante su estancia en Siria no fue testigo de que la oposición o el Ejército Libre Sirio (ELS, formado por militares desertores) disparasen contra las fuerzas del régimen.

"Solo había francotiradores progubernamentales que disparaban contra las protestas", sentenció.

Desde que comenzó la revuelta contra el régimen de Bachar al Asad, a mediados de marzo pasado, más de 5.000 personas han muerto por la represión gubernamental en Siria, según la ONU, si bien las autoridades sirias culpan de la violencia a supuestos grupos terroristas.

El pasado noviembre, la Liga Árabe suspendió la participación de Siria en la organización y le impuso duras sanciones económicas, al tiempo que amenazó con derivar el asunto al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en contra de los intereses de Damasco.

Por Mohamed Siali