El jefe del ejército de Pakistán visitó el sábado al presidente del país para sostener un diálogo que podría indicar un acercamiento entre los militares y el gobierno civil tras una semana de crecientes tensiones entre ambos y rumores de un golpe de estado.

El general Ashfaq Pervez Kayani y el presidente Asif Alí Zardari hablaron sobre la "actual situación de seguridad", de acuerdo con la agencia noticiosa estatal. Las autoridades no quisieron proporcionar más detalles sobre el encuentro.

Las fricciones entre las fuerzas armadas y el gobierno civil aumentaron después que el año pasado fue enviado a Washington un memorándum sin firma, en el cual se solicitaba ayuda para impedir un posible golpe militar. La nota enfureció al ejército, aún furioso por la humillación de la operación encubierta estadounidense que mató al líder terrorista Osama bin Laden al norte de Islamabad.

El ejército ha efectuado al menos tres golpes de Estado en las seis décadas de historia de Pakistán, y aún se considera el verdadero custodio de los intereses del país. El miércoles advirtió de "consecuencias dolorosas" para los paquistaníes en un inusual comunicado, el cual generó temores de que pudiera intentar derrocar al gobierno de nuevo.

Los analistas dicen que el general Kayani no tiene deseos de llevar a cabo un golpe de Estado, pero consideran que los generales podrían sentirse complacidos de permitir que la Corte Suprema destituya al gobierno valiéndose de "medios constitucionales". La corte ya ha legitimizado golpes militares anteriores.

El país poseedor de armas nucleares enfrenta muchos problemas, entre ellos una economía cerca del colapso, una agresiva insurgencia encabezada por al-Qaida y el Talibán, y una crisis en las relaciones con su crucial aliado Estados Unidos tras ataques de la OTAN en noviembre en los que murieron 24 soldados paquistaníes en la frontera afgana.

Ese ataque provocó que Islamabad revisara su coordinación con las fuerzas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y el sábado el primer ministro Yusuf Raza Guilani se comprometió a proteger la seguridad paquistaní en nuevas reglas que están siendo elaboradas para regular una coordinación así.

"La soberanía e integridad territorial de Pakistán no son negociables", afirmó Guilani en la apertura de un comité especial para analizar las consecuencias de los ataques aéreos. "Rechazaríamos cualquier enfoque que pudiera tender a poner en riesgo nuestra soberanía, honor y dignidad nacional".

Tras el incidente, Islamabad clausuró las rutas de suministro para la OTAN y Estados Unidos que pasan por territorio paquistaní hasta llegar a Afganistán.

En los hechos de violencia más recientes en el noroeste, hombres armados y atacantes suicidas asaltaron el sábado una estación de policía, lo cual desató un enfrentamiento que dejó tres civiles y un agente muertos, dijo Bahawal Khan, funcionario de la policía local.

Los milicianos atacaron alrededor del sábado al mediodía en el distrito de Dera Ismail Khan y el conflicto se extendió por horas.

Entre ocho y 10 hombres que portaban uniformes de la policía sitiaron la estación y tres atacantes suicidas detonaron sus explosivos durante el enfrentamiento, dijo la policía. Otro atacante resultó muerto en la balacera.

El distrito se asienta en la orilla de la región tribal de Waziristán del Sur, la cual sirvió como base al Talibán paquistaní antes de que el ejército lanzara una ofensiva a finales de 2009.

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Los periodistas de The Associated Press Abdul Sattar en Quetta, Ishtiaq Mahsud en Dera Ismail Khan y Asif Shahzad y Heidi Vogt en Islamabad contribuyeron con este despacho.