La coalición de partidos que apoya al Gobierno chileno se mantiene dividida ante una reforma tributaria, mientras la oposición presentó hoy una propuesta que busca que los más ricos paguen más y pretende recaudar hasta 8.000 millones de dólares adicionales al año.

El Ejecutivo del conservador Sebastián Piñera se propuso enviar al Congreso en marzo o abril un proyecto de reforma tributaria que ponga énfasis en la redistribución, un asunto central en uno de los países más desiguales del mundo.

Para conversar sobre este y otros temas, Piñera se reunió en el último mes con los cuatro expresidentes de la Concertación de centroizquierda (1990-2010), quienes coincidieron en la necesidad de impulsar una reforma tributaria que permita financiar cambios en áreas sociales.

La iniciativa fue precisamente una de las demandas de los estudiantes, que durante 2011 salieron a las calles para pedir que el Estado asuma un mayor protagonismo en la gestión de la educación, que desde 1981 ha estado dominada por el sector privado.

Con vistas a ese futuro proyecto, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, recibió ayer por separado a representantes de Renovación Nacional (RN) y de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que forman la coalición de Gobierno.

Si en RN se mostraron abiertos a un alza limitada de impuestos para lograr una mejor distribución de la carga tributaria, en la UDI, situada más a la derecha que sus socios, no solo se oponen a un incremento de los impuestos, sino que apuestan por rebajarlos.

"Hay espacio para bajar algunos impuestos, a los combustibles, al crédito y a las personas", dijo el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma.

En tanto, los presidentes de los partidos de la oposición de centroizquierda entraron a debate con la presentación de una propuesta basada en que "quienes tienen más, deben pagar más", según explicó el senador Ricardo Lagos Weber.

En ese documento, que pretenden entregar el próximo lunes al ministro de Hacienda, proponen aumentar la carga de quienes tienen más y recaudar entre 6.000 y 8.000 millones de dólares adicionales anuales a partir de 2013.

"Los dos pilares en que se funda esta propuesta tienen que ver con la certeza de que hay una estructura tributaria en Chile que contiene inequidades manifiestas", recalcó el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade.

La oposición también apuesta por simplificar el sistema tributario, fortalecer los controles, derogar las exenciones no justificables, y crear un impuesto verde que penalice la contaminación e incentive la generación de producción limpia, entre otros aspectos.

El presupuesto de Chile para 2012 asciende a unos 60.000 millones de dólares, un 5 % superior al de 2011.

Según datos de Naciones Unidas, en este país el ingreso per cápita del 20 % más rico de los hogares es 14,1 veces superior al del 20 % más pobre.