El pop vitalista de James Blunt cautivó hoy a un entregado público chileno que supo contagiarse con los pegadizos temas de su último disco, "Some kind of trouble", y enternecerse con la melancolía "marca de la casa" con la que el artista se dio a conocer durante la pasada década.

En un concierto en el que dejó lo mejor para el final, Blunt, un exsoldado británico convertido en estrella del pop, llenó las 8.000 localidades del Movistar Arena de la capital chilena, donde sonaron los temas de su último álbum, así como una cosecha especial de sus melosos "hits" con los que saltó a la fama hace ocho años.

Durante las cerca de dos horas que duró el concierto, Blunt disipó posibles dudas y demostró que, pese a la permanente etiqueta de artista ñoño, supo renovarse y adaptarse al sonido actual, adecuando su estilo a un directo atrevido, para dejar atrás el periodo en el que sólo producía canciones melódicas cantadas con voz quebrada.

Aunque en su nueva etapa no ha introducido arreglos artificiales como los actualmente tan utilizados sintetizadores, la evolución del artista británico se edifica a través de la potenciación del sonido siempre eficaz de las guitarras eléctricas y las baterías de la banda que lo acompaña en su gira por Latinoamérica, que hoy dio el pistoletazo de salida en Santiago.

Con una entrada triunfal al cruzar andando la zona de pista del auditorio, Blunt, ante la locura colectiva de las "fans", inició la velada con un "¡Buenas noches, Chile!" que sirvió para dar la bienvenida a dos de los temas más enérgicos de su último álbum: "So far gone" y "Dangerous".

Pero las etiquetas son difíciles de borrar y no quiso renegar de su pasado artístico más introspectivo y personal.

Por eso, dedicó una parte importante del concierto a repasar éxitos pretéritos como "Goodbye my lover", uno de sus románticos "gran reserva", en el que la voz y el piano del británico fueron capaces de convertir las 8.000 gargantas del auditorio en una sola alma.

Por si la cuota edulcorante no era suficiente, el cantante continuó enterneciendo al público con "High", tema que sirvió para calentar motores ante uno de los clímax de la noche: el momento "You're beautiful", single con el que Blunt reventó todas las listas radiofónicas en 2004 y que le sirvió para consolidarse como una de las figuras más destacada del pop internacional.

Fue precisamente con este tema cuando la entrega constante del público, mayoritariamente femenino, se hizo más evidente, pues las "fans" recobraron fuerzas, afinaron las cuerdas vocales y siguieron palabra por palabra la voz entrecortada de un Blunt extasiado.

Pero la prueba más evidente de la evolución del artista se percibió cuando, en los últimos latidos del concierto, Blunt desveló los primeros acordes de "Stay the night", el éxito más destacado y escuchado de su último álbum, con el que acabó de ganarse la complicidad de un público que, desde el minuto cero, estuvo vibrando con el potente directo del artista.

También dejó para el final de la noche el rockero "I'll be your man", otro de los temas destacados de su último trabajo, con el que Blunt confirmó que, pese a mantener su reconocible pose melosa, la renovación estilística ha sido uno de los mejores remedios para evitar caer en la reiteración estilística.