Los puntos con los que el artista británico Damien Hirst ha llenado sus cuadros a lo largo de veinticinco años colorean desde hoy exposiciones simultáneas en Nueva York, Londres, París, Los Ángeles, Roma, Atenas, Ginebra y Hong Kong.

La muestra "The Complete Spot Paintings 1986-2011", organizada en las once sedes que la galería Gagosian tiene en estas ocho ciudades y abierta hasta el 18 de febrero, consta de 300 obras, que comparten dos protagonistas, el punto y el color.

Desde el primer punto que Hirst (Bristol, 1965) plasmó en una tabla en 1986, hasta los 25.781 que estampó en 2011, sin repetir ningún color, ha transcurrido un cuarto de siglo, en el que el artista británico ha mantenido su máxima de "ser siempre un colorista", ya fuera con puntos milimétricos o algunos de más de 150 centímetros de diámetro, señaló la galería.

"Los puntos son una estructura que creo para hacer colores y no hacer nada, una forma de precisar la alegría del color", dijo Hirst para explicar el porqué de estas pinturas.

Esta exposición, cuyas obras fueron cedidas por 150 particulares e instituciones de una veintena de países, es un adelanto de la mayor retrospectiva del trabajo de Hirst, que se inaugurará en abril en Londres.

Para complementar la muestra, se editó un catálogo que comprende la colección completa de las pinturas de puntos, comentada por críticos de arte e historiadores, así como conversaciones entre Hirst y los artistas americanos de vanguardia Ed Ruscha y John Baldessari.

Hirst, ganador del Turner Prize en 1995, se dio a conocer al gran público en 1991 con una exposición que constaba de centenares de mariposas tropicales, y entre sus obras destacan sus pinturas centrífugas, las esculturas con instrumental médico y las instalaciones de tanques con animales en formol, con los que el artista simboliza la condición mortal de todas las criaturas.

El artista británico expuso por primera vez en la galería Gagosian de Nueva York en 1996, con una muestra titulada "No sense of absolute corruption".