La ampliación del Canal de Panamá es sólo un ejemplo destacado de la fiebre inversora en infraestructuras y energía, tanto pública como privada, que experimenta Centroamérica, que contrasta con la atonía en Europa, según los participantes en un foro sectorial celebrado hoy en Panamá.

La ampliación del Canal "cambia todo el negocio del transporte marítimo mundial", al triplicar la capacidad de los barcos que cruzan entre el Pacífico y el Atlántico, dijo su administrador, Alberto Alemán Zubieta, en el Primer Foro Centroamericano de Financiación de Proyectos de Energía e Infraestructura.

Al encuentro, organizado por la revista especializada Project Finance, asistieron casi dos centenares de financieros, consultores y directivos de empresas líderes en la construcción, para analizar el impulso que las obras de autovías, puertos y centrales eléctricas, entre otras, registran en la región.

Por el Canal ahora pasan 6 millones de contenedores al año y más de 14.000 barcos que pueden transportar 4.400 contenedores cada uno, pero tras la ampliación podrán transportar hasta 14.500 contenedores, lo que supone "unos ahorros de costes muy importantes", explicó Alemán Zubieta.

El administrador destacó que Panamá tiene "el único puerto del mundo con terminales en dos océanos", cada una de ellas "mayor que el siguiente mayor puerto del continente, el puerto brasileño de Santos", y cuenta con el 23 % de todas las grúas de carga de contenedores del continente, superando a Brasil, Chile y México.

Sumado a ello los dos "canales secos" que posee, la autovía Panamá-Colón y el Ferrocarril Transístmico, el país se está convirtiendo en el centro de logística más importante de América, agregó.

Pero aparte del Canal, existe una verdadera lluvia de obras y proyectos en todo el país y en toda la región centroamericana.

Según Félix Adamés, director de Programación de Inversiones del Ministerio panameño de Finanzas, de lo ya licitado, destacan el Metro de Panamá, con un costo de unos 1.880 millones de dólares y la interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia (417 millones).

Asimismo, la mejora de carreteras y el reordenamiento vial de Panamá (más de 1.100 millones de dólares), el saneamiento de la Bahía de Panamá (550 millones), la ampliación del aeropuerto de Tocumen y otras obras aeroportuarias (212 millones), al igual que la Cadena de Frío (297 millones) o el Metrobús.

Sólo en Panamá, en los tres próximos años se licitarán unos 5.500 millones de dólares en proyectos, para un total de 16.000 millones en el quinquenio 2010-2015, agregó.

De ellos, el grueso del pastel irá a la construcción de carreteras: 3.218 millones, casi la mitad de esa cifra al reordenamiento vial de la capital. Además, se dedicarán 589 millones extra a proyectos de salud, 486 millones a energía, 550 a sistemas de desarrollo agropecuario, principalmente en irrigación, y otros 200 millones a Protección Ciudadana.

Panamá es considerado el vértice inversor de la región centroamericana, el país más desarrollado y el que más invierte.

Pero otros países avanzan por la misma senda, como explicó Fernando Díaz, secretario de Energía de Panamá, quien se refirió a las metas que el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) tiene para antes de 2020, incluidas energía e infraestructuras.

Aunque hay que tener en cuenta que, como dijo Díaz, "cuando estas metas fueron establecidas, a finales de los 90, el barril de petróleo estaba a 10 dólares y hoy está a 100".

Fernando Díaz cifró en cuatro años lo que se necesita desde que se presenta un proyecto para una minicentral hidroeléctrica hasta que está construida, incluidos estudios medioambientales, obtención de permisos, diseño y ejecución de las medidas sociales de acompañamiento.

Eduardo Vallarino, de la Federación de Energía Renovable del Caribe y Centroamérica, explicó que "de 40 proyectos de energías renovables que nos presentaron en Panamá, la mayoría se van cayendo porque toma mucho tiempo y cuesta sostener ese esfuerzo económico y de recursos humanos".

Pese a estas dificultades, pocos dudan de las enormes perspectivas que se presentan, ya que los países de Centroamérica, y de toda Latinoamérica en general, crecen a buen ritmo y necesitan infraestructuras para sostener este crecimiento, según los expertos.