El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ordenó hoy un nuevo reparto de las tareas del Gobierno antes de las elecciones presidenciales del 4 de marzo, en las que concurrirá como candidato oficialista.

El nuevo reparto de tareas entre los viceprimeros ministros está justificado por la ya conocida salida del viceprimer ministro, Serguéi Ivanov, que será el nuevo jefe de la Administración Presidencial, y la llegada al Ejecutivo de Vladislav Surkov, antiguo ideólogo del Kremlin.

Surkov se encargará a partir de ahora de los asuntos de modernización e innovación, el símbolo de la gestión del actual presidente, Dmitri Medvédev, además de demografía, cultura y turismo, vivienda, juventud y religión, según las agencias rusas.

Uno de los hombres fuertes del nuevo Gobierno será el viceprimer ministro Ígor Shuválov, quien asumirá también las funciones de Ivanov.

Ahora, Shuválov se encargará de los asuntos económicos, financieros, política monetaria y presupuestaria, comercio, inversiones, transporte y del ingreso en la Organización Mundial de Comercio, que se hará efectivo este año.

El todopoderoso Ígor Sechin, estrecho aliado de Putin, se ocupará de la energía, la industria y la protección del entorno natural; y Víctor Zubkov, ex primer ministro, de agricultura, pesca y aduanas.

La otra cara nueva es el hasta ahora embajador ante la OTAN, Dmitri Rogozin, al que se le ha asignado el control de la industria militar, los programas de rearme y el desarrollo del sector de defensa nuclear y de misiles.

Dmitri Kozak responderá de la política regional, el deporte, la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, y el antiguo gobernador de Krasnoyarsk, Alexandr Xloponin, seguirá encargándose del desarrollo socioeconómico del Cáucaso Norte

Putin anunció en septiembre durante el congreso de su partido, Rusia Unida, que, en caso de que gane las elecciones presidenciales, propondrá al actual jefe del Kremlin, Dmitri Medvédev, como primer ministro.

Según los analistas, el anuncio de que nada más dejar el cargo de presidente en 2008 ya había decidido regresar al Kremlin cuatro años después fue uno de los detonantes de las actuales protestas antigubernamentales, las mayores en 20 años.

Aunque Putin sigue siendo el político más destacado del país, su popularidad ha descendido casi veinte puntos en los últimos años debido a la caída del nivel de vida y el aumento del coste de los productos básicos.