La ONU denunció hoy las "severas restricciones" de movimiento que el Gobierno de Sudán impone a las fuerzas internacionales de paz en la región de Darfur, donde persisten los enfrentamientos entre las facciones.

El subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, el diplomático francés Hervé Ladsous, así lo expresó durante su intervención ante el Consejo de Seguridad sobre la reunión en esa región africana.

Ladsous subrayó también su preocupación por la falta de respuesta del Gobierno de Jartum ante las 935 solicitudes de visados para personal presentados por la misión conjunta de la ONU y de la Unión Africana en Darfur (Unamid).

El responsable de los "cascos azules" de la ONU indicó también al Consejo, que en enero está presidido por Sudáfrica, que aunque las autoridades sudanesas autorizaron la entrada de contenedores con suministros para Unamid, le preocupa la falta de respuesta a la tramitación de esos centenares de visados pendientes para militares, policías y personal civil.

"Hasta el 10 de enero, el total de peticiones era de 935 (467 policías, 172 militares y 296 empleados civiles)", explicó.

Precisó al Consejo que aunque los representantes de Unamid se reúnen semanalmente con responsables del ministerio de Asuntos Exteriores sudanés para abordar esa situación ya ha presentado, además de las solicitudes de visado, todos los requerimientos exigidos por el Gobierno sudanés.

Ladsous detalló también que aunque las agencias humanitarias tienen acceso a la mayor parte del territorio de la provincia de Darfur escoltadas por efectivos de UNAMID, hay zonas a las que Jartum les impide el acceso.

El conflicto de Darfur contra el régimen de Jartum comenzó en febrero de 2003 y desde entonces, según datos de la ONU, ha habido más de 300.000 muertos y 2,7 millones de desplazados.

Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales sudanesas y los grupos rebeldes han ido en ascenso en las últimas semanas, lo que ha colocado en punto muerto las conversaciones del proceso de paz, además de que también se han producido restricciones a los vuelos y a las patrullas en las zonas en que ha aumentado esa lucha.

Ladsous se refirió también a la situación entre Sudán y Sudán del Sur como "difícil, con un bajo nivel de confianza entre los dos países, mucha retórica y acusaciones mutuas. Ninguno está haciendo los progresos suficientes para construir una relación fuerte y beneficiosa para ambos".

Sudán del Sur se independizó de Jartum en julio pasado, pero han mantenido el nivel de enfrentamiento y de denuncias mutuas.

A finales de diciembre el Gobierno sudanés denunció ante la ONU que 430 combatientes del grupo rebelde Movimiento de la Justicia y la Igualdad (MJI) se habían refugiado en Sudán del Sur tras secuestrar a civiles y saquear aldeas en el país.

El Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés precisó que habían pedido ayuda a la ONU para que presionara al Gobierno de Yuba para que se abstenga de prestar cualquier tipo de ayuda a ese contingente rebelde y lo desarme.

Unos días antes, el 24 de diciembre, el Ejército de Sudán mató a Jalil Ibrahim, líder del Movimiento de la Justicia y la Igualdad (MJI) y principal grupo insurgente de Darfur, en la región sudanesa de Kordofán.