Unos 250.000 votantes acuden hoy a las urnas en el estado norteño de Nuevo Hampshire, en la primera de una serie de primarias en EE.UU. para escoger al candidato republicano que se enfrente al presidente Barack Obama en las elecciones presidenciales de noviembre.

La mayoría de los sondeos de opinión da como ganador al exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, por lo que la verdadera batalla será la que se libre por el segundo lugar entre el resto de los candidatos.

La encuesta más reciente de la Universidad de Nuevo Hampshire y WMUR señala que Romney cuenta con un apoyo del 41 %, seguido por el legislador tejano Ron Paul, con 17 %.

El exsenador de Pensilvania Rick Santorum se disputa el tercer lugar con el exgobernador de Utah Jon Huntsman con un 11 % cada uno.

Por su parte, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich obtuvo el 8 %, mientras que el gobernador de Texas, Rick Perry, queda en último lugar con un uno por ciento.

Tras su mínima victoria en Iowa el pasado 3 de enero, con tan sólo ocho votos de ventaja sobre Santorum, el exgoberandor de Massachusetts necesita ganar por un buen margen las primarias de hoy para afianzar su imagen ante la base conservadora de su partido, especialmente entre aquellos que cuestionan su pureza ideológica.

En las primarias de Nuevo Hampshire, los votantes escogerán a doce delegados que representarán al estado en la convención nacional republicana en Tampa (Florida) en agosto próximo.

Pese a su pequeño número de delegados, las primarias de Nuevo Hampshire servirán para medir la fortaleza de los aspirantes y la viabilidad de su candidatura.

En ese sentido, los resultados de esta noche ayudarán a determinar, por ejemplo, si el surgimiento de Santorum ha sido un espejismo en este ciclo electoral y si Gingrich podrá soportar las crecientes presiones para retirarse.

Tras Nuevo Hampshire la batalla se trasladará a Carolina del Sur, donde se celebrarán primarias el 21 de enero y en las que Romney también se perfila como el favorito.

La siguiente parada será Florida, que llevará a cabo sus primarias el próximo 31 de enero y en las que, contrario a los "caucus" (asambleas partidistas) de Iowa o las primarias de Nuevo Hampshire, el voto hispano sí tiene peso.

En Carolina del Sur y Florida estarán en juego un total de 25 y 50 delegados, respectivamente. Los resultados del voto popular determinan el número de delegados que en última instancia recibe cada candidato.