La empresa de productos y servicios fotográficos Kodak, que en el último año se ha desplomado un 90 % en bolsa, en medio de los rumores sobre su posible bancarrota, anunció hoy un cambio en su estructura de negocio con el que busca acelerar su transformación en una empresa digital.

La firma con sede en Rochester (Nueva York) y fundada hace ya más de 130 años reveló en un comunicado que ha reorganizado su negocio para reducir las divisiones en las que se compone desde tres hasta dos, que ahora serán la comercial y la del consumidor.

Esas dos unidades de negocio estarán bajo el mando de una nueva oficina de operaciones dirigida por Philip Faraci y Laura Quatela, que ya comparten los cargos de presidentes y directores de operaciones de la empresa fotográfica.

"Mientras completamos la transformación de Kodak en una empresa digital, nuestro mercado será en el futuro muy diferente al del pasado y necesitamos organizarnos para mantener esa evolución", dijo el consejero delegado de la compañía, el español Antonio Pérez.

El máximo responsable de Kodak detalló que esta nueva estructura simplifica la organización de la empresa y permitirá distribuir sus "recursos de una manera más productiva, seguir reduciendo significativamente" los "costes administrativos" y mejorar la "eficiencia".

El anuncio provocó que unas dos horas después del inicio de la sesión en la Bolsa de Nueva York (NYSE), las acciones de esa empresa se dispararan un 30,72 % para cambiarse por 52 centavos.

Pese a ese fuerte avance, la compañía sufrió una caída del 90,89 % en los últimos doce meses, afectada en gran medida por la transformación del sector hacia la fotografía digital, que le forzó a poner en venta más de 1.100 patentes tecnológicas para digitalizar imágenes con el fin de aumentar su capital.

Sin embargo, según el diario The Wall Street Journal la compañía ha sido incapaz de vender esas patentes, por lo que publicó a principios de año que Kodak se declarará en suspensión de pagos en las próximas semanas.

La noticia provocó un desplome de cerca del 30 % el día en que se conoció, como ya ocurrió en septiembre pasado, cuando ese mismo diario publicó también los supuestos planes de Kodak de declararse en suspensión de pagos.

La continua depreciación de las acciones de la firma llevó también a principios de enero a la Bolsa de Nueva York a advertirle que podría dejar de cotizar en el parqué neoyorquino si no consigue en los próximos seis meses que sus títulos cierren por encima de un dólar como requiere ese mercado.