Alrededor de 250.000 votantes acudirán mañana a las primarias del partido republicano en el norteño Estado de Nuevo Hampshire, segunda etapa en la carrera hacia la designación del rival que se enfrentará en noviembre con actual el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Nuevo Hampshire puede ayudar a cimentar la ruta de la candidatura del exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, según la mayoría de los analistas.

Aunque Romney encabeza las encuestas, el legislador tejano Ron Paul le pisa los talones en segundo lugar y el exsenador Rick Santorum ha logrado acortar distancias.

Las votaciones, que se realizarán a lo largo de trece horas hasta las siete de la tarde hora local (00.00 GMT del miércoles), se llevarán a cabo tras dos intensos debates celebrados este fin de semana en Manchester y Concord separados por apenas doce horas.

Romney salió ileso de ambos pese a los ataques de sus rivales, especialmente de Santorum y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, cuyo objetivo fue demostrar que Romney no sería capaz de desbancar a Obama en las elecciones del 6 de noviembre.

El duelo en Nuevo Hampshire, una especie de guerra de desgaste que suele obligar a los débiles a abandonar la contienda, se llevará a cabo ante un electorado y un panorama muy distintos al de los "caucus" (asambleas partidistas) que tuvieron lugar en Iowa hace seis días, aunque con la misma atención mediática al ser las primeras primarias propiamente dichas, de una larga lista que se celebrarán en el país.

Una de las características particulares de Nuevo Hampshire es que las primarias son "abiertas" y permiten la participación de votantes no registrados con ningún partido.

Así, si en Iowa dominaron los republicanos de corte muy conservador -lo que explica el ascenso de Santorum- los independientes y moderados marcarán en Nuevo Hampshire la pauta.

Hasta la fecha, la mayoría de las encuestas da por ganador a Romney, quien logró una victoria en los caucus de sólo ocho votos de diferencia frente a Santorum, cuyo desafío es mantener el sorpresivo empuje que le dio Iowa.

Santorum ha reconocido que, pese a su creciente popularidad y recaudación de fondos, cree poco probable una victoria en Nuevo Hampshire, pero también ha dejado en claro que no tirará la toalla y ya tiene los ojos puestos en las primarias de Carolina del Sur, el próximo 21 de enero, Estado que visitó el domingo.

Según los analistas, Santorum necesita mantener el empuje actual y demostrar que su campaña tiene la maquinaria engrasada para un buen recorrido.

El asunto dominante mañana, sin duda, será la economía y la cuestión de saber cuál de los seis candidatos reúne las mejores condiciones para vencer a Obama.

Las primarias de Nuevo Hampshire se caracterizan por una alta participación ciudadana -en 2008 rondó el 60%- "y son los ciudadanos de a pie, no los activistas, los que determinan al ganador", dijo a Efe Andrew E. Smith, director del Centro de Encuestas y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Nuevo Hampshire en Durham.

Según Smith, Romney plantará su bandera en Nuevo Hampshire, donde los republicanos son más moderados y apreciarán la reputación que se labró como exgobernador del Estado colindante.

Smith vaticinó que el ultraliberal Paul podría lograr el segundo puesto o incluso compartirlo con Santorum, ferviente católico, si la suerte le sigue acompañando.

El expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, cuya candidatura se ha venido a pique, debido a los ataques de Romney, probablemente arañe el cuarto lugar, seguido por el exgobernador de Utah Jon Huntsman, según Smith.

Mientras, el subdirector del Instituto de Encuestas de la Universidad Quinnipiac, Peter Brown, cree que otra ventaja de Romney, aparte de dinero y organización, es que es "un rostro familiar y goza de una buena imagen" en Nuevo Hampshire.

"Romney está en aún mejor forma en Nuevo Hampshire que lo que estuvo en Iowa... la pregunta de si podrá frenar a Romney no tendrá respuesta en Nuevo Hampshire, sino en las primarias de Carolina del Sur, Florida" y demás estados, observó Brown.

Por María Peña.