El expresidente paquistaní Pervez Musharraf, exiliado desde su salida del poder en 2008, ha anunciado públicamente que volverá a Pakistán para finales de este mes, informaron hoy los medios locales.

Tanto la Fiscalía como el ministro del Interior, Rehman Malik, ya han advertido al exgeneral de que si regresa será detenido inmediatamente.

"He librado guerras y volveré pase lo que pase. No tengo miedo a nadie", anunció anoche Musharraf en una videoconferencia a varios miles de sus seguidores, concentrados en la ciudad sureña paquistaní de Karachi.

Musharraf, que ha declarado de forma reiterada su intención de concurrir a los próximos comicios legislativos, precisó que regresará a su país entre el 27 y el 30 de enero.

El ex jefe del Ejército paquistaní aseguró a sus simpatizantes que durante su estancia en el poder (1999-2008) "hubo un gran progreso en todos los ámbitos" en Pakistán.

La intención del expresidente es concurrir a las elecciones -previstas para 2013, aunque los analistas creen que habrá un adelanto electoral- de la mano de la Liga Musulmana de Todo Pakistán, un partido fundado por él mismo.

Musharraf, que ha vivido en el exilio entre Londres y Dubái, ha intensificado sus apariciones en la prensa durante las últimas semanas para ganar visibilidad.

Las cortes paquistaníes dictaron en 2011 varias órdenes de arresto contra él por no haber protegido la vida de la ex primera ministra Benazir Bhuto, asesinada en un atentado en diciembre de 2007, cuando el militar era presidente.

El anuncio de Musharraf se produce en un momento de inestabilidad política, con un caso judicial abierto que está enfrentando al actual Gobierno con el Ejército.

Los magistrados investigan el llamado 'memogate', un supuesto intento de comunicación secreta del Gobierno civil paquistaní con el Pentágono para que este evitara un eventual golpe militar tras la operación de EEUU que mató a Osama bin Laden en mayo del año pasado.

El presidente, Asif Alí Zardari, que reemplazó a Musharraf en 2008, se halla ahora bajo presión de los militares, mientras arrecia la impresión entre la prensa y los observadores de que la situación solo puede desbloquearse con nuevos comicios legislativos.