Al menos 76 personas resultaron heridas hoy en Filipinas por una estampida en el inicio de la procesión del Nazareno Negro que se celebra en Manila en medio de fuertes medidas de seguridad por la amenaza de bomba desvelada la víspera por el presidente Benigno Aquino.

La avalancha ocurrió cuando los fieles intentaron acercarse a la reliquia en el momento en que, tras la misa, era trasladada al carruaje que la llevará en procesión, según mostraron imágenes de la televisión ABS-CBN.

Fuentes de la Cruz Roja indicaron que unas 33 personas fueron atendidas por contusiones causadas por un raíl de acero que se desprendió de la carroza a causa de la avalancha de gente, mientras que el resto sufrió problemas de presión sanguínea.

La procesión, en la que se espera que participen entre 6 y 8 millones de fieles llegados de varias partes del país, se celebra con la policía en estado de alerta después de que ayer Aquino advirtiera sobre la "elevada" amenaza de un atentado con bomba contra el acto religioso por parte de un grupo "local".

El Nazareno Negro es una talla natural de Cristo que llegó a Manila el 31 de mayo de 1606 con una misión de religiosos agustinos que viajaron desde Acapulco y que se ha convertido en uno de los referentes religiosos más importantes de la ex colonia española y única nación de mayoría católica de Asia.

La procesión, que se prevé que duré entre 10 y 12 horas, conmemora el traslado de la figura desde una iglesia de Intramuros, en la zona antigua de Manila, hasta la iglesia de Quiapo, en 1787.

En la edición del año pasado más de 700 personas resultaron heridas, la mayoría por ampollas y quemaduras en los pies por marchar descalzos.