El presidente francés, Nicolas Sarkozy, será recibido mañana en Berlín por la canciller alemana, Angela Merkel, con la que está diseñando el armazón del nuevo tratado que debería adoptar el día 30 el Consejo Europeo, sobre fondo de polémica por la puesta en marcha de la tasa sobre las transacciones financieras.

Sarkozy tiene previsto llegar a la cancillería en la capital alemana a las 11.30 locales (10.30 GMT) y mantener un encuentro de dos horas con Merkel, antes de que ambos comparezcan ante la prensa, que sin duda les preguntará sobre las diferencias entre ambos por la voluntad de París de aplicar rápido, incluso unilateralmente, el impuesto sobre las transacciones financieras, la "Tasa Tobin".

El Gobierno francés, en un gesto con evidentes intenciones electorales, se desmarcó el pasado viernes del proceso de concertación europeo y anunció que este mismo mes tomará una decisión sobre ese mecanismo presentado anti-especulación.

El mismo Sarkozy lo justificó -"no esperaremos a que todos los demás estén de acuerdo para aplicarla"- tras haber recibido la visita del presidente del Consejo italiano, Mario Monti, que aunque apoya el principio de la tasa, pidió que se lleve a cabo en el marco europeo, con sus procedimientos y que los países "no vayan en solitario".

El Ejecutivo alemán tampoco tardó en reaccionar para recordar, por boca de su portavoz ese mismo día, su posición: "el objetivo es lograr la instauración de una tasa en la Unión Europea".

Hoy, el secretario de Estado francés de Vivienda, Benoist Apparu, confirmó que en febrero se adoptará un texto en Consejo de Ministros para que, como avanzó el viernes el titular de Finanzas, François Baroin, ese nuevo impuesto entre en vigor antes de fin de año.

Apparu replicaba a un comunicado de las empresas de la plaza financiera francesa, representadas por París Europlace, que había advertido de que ese nuevo impuesto "si no fuera europeo, debilitaría la economía francesa".

"Una tasa que sancionara específicamente la industria financiera francesa, sería inapropiada", alertó este conjunto de actores del sector, que además puntualizó que si la base impositiva fuera "demasiado general, presentaría riesgos de distorsiones importantes y sin efecto sobre la especulación".

París Europlace, de entrada ya temía una huida de una parte de su negocio a Londres, puesto que el Reino Unido ya ha dicho que no adoptará ese impuesto y no quiere que se utilice el entramado institucional de la Unión Europea para llevar adelante el proyecto.

Pero ante la idea de que sólo se aplique en Francia, dijo que acarrearía una "deslocalización ineludible de las actividades de bancos, aseguradoras y sociedades de gestión en beneficio de las grandes plazas financieras mundiales".

Otro punto que en el que se mantiene una fricción velada entre París y Berlín es el papel que debe tener el Banco Central Europeo (BCE) para evitar que se desboque la crisis de la deuda que ha disparado los tipos de interés que tienen que pagar países como Italia y España cuya suspensión de pagos haría saltar por los aires la zona del euro.

El pacto suscrito entre Merkel y Sarkozy es no hablar de lo que debe hacer o no el BCE, pero al presidente francés la tentación le puede y el pasado viernes no se privó de hacer una alusión, aunque fuera en forma de circunloquio.

"Para hacer frente a esta crisis de confianza, todas las instituciones europeas deben asumir sus responsabilidades, como cada Estado de la zona euro lo ha tenido que hacer", señaló.

Por si fuera poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se dispone a revisar a la baja sus perspectivas de crecimiento económico por la crisis europea y, según el semanario alemán "Der Spiegel", ha perdido fe en la capacidad de Grecia de amortizar su deuda con los dispositivos de saneamiento actuales.

Tras la visita de Sarkozy, Merkel recibirá en Berlín a Monti, al que Francia y Alemania tienen particular interés en respaldar -dado la fragilidad de Italia y su dimensión sistémica- para que siga adelante con los ajustes que ha puesto en marcha en los últimos dos meses desde que sustituyó al turbulento Silvio Berlusconi.

De hecho, los tres líderes participarán en una mini-cumbre el día 20 en Roma, como ya lo hicieron en diciembre en Estrasburgo, para preparar el encuentro del Eurogrupo del 23 pero sobre todo el Consejo Europeo de una semana después del que debe salir el nuevo tratado.