El informático que robó la información bancaria personal del presidente del Banco Nacional de Suiza (BNS), Philipp Hildebrand, por la que se supo que la esposa de éste realizó operaciones financieras sospechosas, intentó suicidarse la semana pasada, según informa hoy el diario "SonntagsZeitung".

Tras el intento de quitarse la vida, personas próximas al informático contactaron a la policía, que lo trasladó al hospital cantonal de Munsterlingen (cantón de Thurgovia), donde está internado en una sección de acceso restringido, señala el dominical.

El individuo era empleado del banco privado suizo Sarasin, donde la familia Hildebrand tiene cuentas, y tuvo acceso a transacciones que la esposa del presidente del BNS realizó el año pasado, que robó fotografiando la pantalla de su ordenador con un teléfono móvil.

Posteriormente, entregó esa información a un abogado cercano al partido de extrema derecha Unión Democrática de Centro, del que es simpatizante y cuyo líder denunció el caso ante las autoridades federales antes de hacerlo público y exigir la dimisión de Hildebrand.

Según el diario, que dice haber consultado diversas fuentes independientes, tras darse cuenta de la "importante dimensión política" que había tomado el caso el empleado bancario se entregó a la policía en los primeros días de enero.

Tras las primeras indagaciones, el Ministerio Público decidió abrir una investigación penal en su contra.

La esposa de Hildebrand compró 504.000 dólares algunas semanas antes de que el BNS fijara, a principios del pasado septiembre, un tope de cambio mínimo del franco frente al euro para contrarrestar la fuerte revalorización que la moneda helvética había experimentado en los meses anteriores.

En esas circunstancias, la transacción fue beneficiosa, pero tanto el BNS como una empresa internacional de auditoría han coincidido en que no existen indicios de que el presidente de la entidad hubiese cometido algún delito, como utilizar información privilegiada.

Además de esa operación, la esposa de Hildebrand realizó otras a lo largo de 2011 por un valor total de cerca de dos millones de dólares.

Al ser preguntado en una reciente conferencia de prensa sobre la manera en que su esposa realiza transacciones de esa importancia, Hildebrand respondió que ella tiene un fuerte carácter y un marcado interés por cuestiones financieras.

El diario "SonntagsZeitung" señala también que varias fuentes han corroborado que Hildebrand no ha buscado ningún tipo de venganza contra el informático, pues el banco le explicó desde el primer momento que sufriría algún tipo de desequilibrio psicológico.