Tras días de duros ataques, el ejército de Siria comenzó el martes a retirar tanques de la agitada ciudad de Homs mientras un equipo de observadores de la Liga Arabe se dirigía hacia allá, de acuerdo con activistas y un funcionario.

La intensa lluvia de cohetes sobre Homs se detuvo el martes por la mañana y fue posible ver a los tanques retirarse de las calles, dijo el activista opositor Mohamed Salé. Otro activista que vive en la ciudad dijo haber visto vehículos blindados que partían el martes por la mañana en una carretera que conduce a la ciudad de Palmira hacia el este. Habló bajo la condición del anonimato por miedo a represalias.

Durante días, las fuerzas militares estuvieron atacando a Homs con artillería a pesar de haber accedido a un plan de la Liga Arabe para detener el derramamiento de sangre. La misión árabe de monitoreo busca asegurar que el gobierno cumpla con el acuerdo para detener la represión que ejerce desde hace nueve meses contra los disidentes.

Sin embargo, los opositores al presidente Bashar Assad dudan que la Liga Arabe pueda desplazar al gobernante.

Burhan Ghaliun, el principal líder opositor sirio, pidió el domingo a la Liga que involucre en el esfuerzo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La ONU dice que más de 5.000 personas han muerto desde marzo por la violencia política.

En El Cairo, un funcionario de la sala de operaciones de la Liga Arabe dijo que el jefe sudanés de la misión a Siria, el general Mohamed Ahmed Mustafá al-Dabi, encabezaba el martes un equipo de al menos 12 observadores en su camino hacia Homs. El funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato porque no está autorizado a hablar con periodistas, no dio más detalles.

Homs, la tercera mayor ciudad de Siria, tiene 800.000 habitantes, está ubicada a unos 160 kilómetros (100 millas) al norte de Damasco y se encuentra en el epicentro de la revuelta contra Assad. Muchos sirios se refieren a Homs como la "Capital de la Revolución".

Las fuerzas de seguridad mataron al menos a 42 personas el lunes, la mayoría en Homs.

"Hoy está tranquilo, a diferencia de los días previos", dijo Salé el martes. "Los ataques con cohetes se prolongaron durante días, pero ayer fue terrible".

El plan de la Liga Arabe aceptado por Assad la semana pasada requiere que el gobierno retire sus fuerzas de seguridad y su artillería pesada de las calles, inice conversaciones con los líderes de la oposición y permita el ingreso al país de periodistas y trabajadores por los derechos humanos.