Un grupo que encubre a la red al-Qaida en Irak se responsabilizó el martes de la ola de ataques en mercados, cafés y edificios de oficinas del gobierno iraquí en Bagdad que se dio en un solo día la semana pasada y que mató a 69 personas.

La serie de ataques generó nuevas preocupaciones sobre el camino que tomará el país.

Los atentados coordinados sucedieron en una decena de zonas mayormente chiítas el jueves en el primer baño de sangre desde que el ejército de Estados Unidos completó su total retirada del país este mes luego de casi nueve años de guerra. Los incidentes también coincidieron con una crisis gubernamental que de nuevo ha tensado los vínculos entre sunitas y chiítas en Irak hasta un punto crítico, afectando la misma relación que estuvo a punto de llevar al país a una guerra civil hace varios años.

La asunción de responsabilidad no menciona el retiro de las fuerzas militares estadounidenses, pero enfoca su enojo en el liderazgo de los chiítas en el país, algo que los insurgentes sunitas han combatido desde que los chiítas llegaron al poder como resultado de la invasión encabezada por Estados Unidos que derrocó a Sadam Husein en 2003.

"Las series de invasiones especiales (fueron) lanzadas... para apoyar a los débiles sunitas en prisiones de los apóstatas y en represalia por las detenciones de quienes fueron ejecutados", indicó el comunicado emitido a nombre del Estado Islámico de Irak.

De acuerdo con el Grupo de Inteligencia SITE, una organización con sede en Estados Unidos que supervisa el tráfico del yihad por internet, la asunción de responsabilidad fue publicada el lunes por la noche en sitios de internet insurgentes.

El grupo agregó que los incidentes son prueba de que "sabemos dónde y cuándo atacar y el muyahidín nunca se quedará de manos atadas mientras el pernicioso proyecto iraní muestra su feo rostro".

Las declaraciones fueron una clara referencia a las acusaciones de los insurgentes sunitas de que el gobierno chiíta de Irak se ha aliado demasiado con el poder chiíta del vecino Irán, enemigo bajo el régimen de Sadam Husein.

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El periodista de The Associated Press Qassim Abdul-Zahra contribuyó con este despacho.