El activista gandhiano Anna Hazare inició hoy en la ciudad occidental de Bombay una nueva huelga de hambre para exigir al Parlamento nacional que refuerce una ley anticorrupción aprobada recientemente por el Gobierno indio.

Según los medios locales, Hazare ayunará durante tres días en un complejo de la autoridad municipal de desarrollo ubicado en el barrio de Bandra, en el noroeste de la portuaria metrópoli, adonde llegó anoche en un convoy acompañado por cientos de seguidores.

Las autoridades han desplegado en la zona a 2.000 agentes y 200 subinspectores de la policía así como importantes contingentes de otros cuerpos de las fuerzas de seguridad, informó la agencia oficial PTI.

"No me gustan las huelgas de hambre, pero la inacción del Gobierno y su falta de voluntad para reducir la corrupción me fuerzan a hacerlas", dijo ayer Hazare antes de partir hacia Bombay desde su aldea de Ralegan Sidhi.

"Cualquiera que sea la respuesta del Gobierno, insto al pueblo a no recurrir a la violencia. Llevaremos a cabo esta agitación solo con métodos no violentos", agregó el activista.

A lo largo de 2011, el septuagenario activista ha puesto en jaque en dos ocasiones por el mismo motivo al Ejecutivo central con huelgas de hambre -en abril y agosto- que fueron secundadas por varios miles de personas.

El borrador de la conocida como Ley Lokpal fue aprobado el pasado día 20 por el Gabinete y luego presentado en el Parlamento nacional, donde desde ayer lunes está siendo debatido por los diputados y será sometido a votación esta misma semana.

La Lokpal, una antigua reivindicación que nunca se materializó, contempla la creación de un organismo defensor del pueblo con capacidad de investigar casos de corrupción entre figuras del poder público, incluidos ministros y el propio jefe de Gobierno.

Pero Hazare, cuyo equipo ha negociado durante meses los puntos de la ley, ha calificado de "débil" el borrador ratificado por el Gabinete, que no otorga capacidad ejecutiva al mencionado defensor del pueblo, entre otras críticas.

Hazare ha declarado, además, que tras su ayuno de tres días se desplazará a Delhi para protestar frente a la residencia de la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi.

Ha pedido a sus seguidores que se unan a él en un movimiento de desobediencia civil, "Jail Bharo" (llenar las cárceles, en hindi), para el que por el momento se han apuntado unas 130.000 personas, según el rotativo indio The Hindu.

La corrupción es percibida en la India como uno de los problemas más graves y, según una encuesta difundida este año, la mayoría de los indios cree que su Gobierno es corrupto (60 %) y apoya a los activistas que luchan contra esta lacra.