Los pescadores se unieron el lunes a los marinos de la Armada de Filipinas, policías y bomberos en una búsqueda mucho más extensa de los cadáveres que dejaron las peores inundaciones que ha sufrido el país y que arrasaron con poblaciones enteras.

Más de 1.200 personas han muerto arrastrados por las aguas, confirmó el lunes un funcionario.

Mientras más de 60.000 personas que se quedaron sin hogar en los poblados arrasados por las lluvias pasaron la Navidad en escuelas y gimnasios repletos de gente, equipos de búsqueda recuperaron otros 150 cuerpos en el mar hasta a 100 kilómetros (60 millas) de distancia de las ciudades de Cagayan de Oro y Iligan, las ciudades más afectadas, dijo Benito Ramos, director de la Oficina de Defensa Civil.

Agregó que tomaría de tres a seis meses regresar a la normalidad y construir viviendas temporales para desalojar las escuelas que ahora sirven como campos de refugiados.

Para el lunes la cifra de muertos permanecía en 1.236, con unas dos terceras partes de los cadáveres sin identificar. Con más cuerpos flotando y alejándose, Ramos dijo que las autoridades buscaron ayudar a los pescadores a recorrer el mar.

"Hemos dejado de contar a los desaparecidos. No hay cifras exactas", declaró Ramos. "Aquellos que recuperamos, no sabemos quiénes son. Hemos instalado un sistema para que las familias pueden reclamarlos más tarde basados en huellas dactilares y registros dentales".

Naciones Unidas hizo un llamado urgente la semana pasada para recaudar 28 millones de dólares y ayudar a unas 600.000 personas afectadas, más de la mitad de la población de Cagayan de Oro y Iligan, en la región sur de Mindanao.