La gran tormenta de nieve que azotó Nueva York hace exactamente un año y que la dejó paralizada durante días le costó a la ciudad hasta ahora alrededor de 1,8 millones de dólares sólo en compensaciones económicas a los afectados.

Esa cifra es la que las autoridades neoyorquinas han pagado hasta el momento a 620 personas o entidades que presentaron demandas contra la ciudad debido a su criticada respuesta al temporal, según informó hoy la oficina del fiscal de cuentas de Nueva York, John Liu, quien detalló que el total de reclamaciones asciende a 1.196.

"Ese número es el más alto jamás presentado debido a una tormenta", reconoció Liu al divulgar las cifras justo cuando se cumple un año de una tormenta de nieve que desató entonces el mayor despliegue de servicios de emergencias en la ciudad desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas.

Liu señaló que "todavía hay una montaña de reclamaciones pendientes a las que tiene que responder la ciudad, pero el lado positivo es que las agencias municipales han aprendido del temporal del año pasado y ahora están más preparadas".

La tormenta de nieve caída el 26 de noviembre de 2010 fue entonces la sexta más fuerte jamás ocurrida en la Gran Manzana y sumió en el caos a la ciudad, que vio cómo sus calles se tornaron intransitables y cómo sus aeropuertos se vieron obligados a cerrar durante 24 horas y a dejar a miles de pasajeros en tierra.

La respuesta de la ciudad quedó en entredicho ante el lento proceso de retirada de la nieve, mientras que numerosas personas presentaron demandas en las que aseguraban haber resultado heridas por el estado de las carreteras y las aceras, entre otras reclamaciones.

La compensación más elevada pagada por la ciudad de Nueva York hasta el momento ascendió a 150.000 dólares, los que recibió un individuo que resultó herido al resbalar en un aparcamiento que no fue debidamente limpiado por la ciudad, según detalló el fiscal de cuentas municipal.

También hubo una compensación de 100.000 dólares destinada a los gestores de un cementerio del barrio de Brooklyn, donde numerosas lápidas sufrieron daños después de que una de las vayas del camposanto cedieran al peso de la nieve que los operarios municipales apartaban desde la calle.

Durante la tormenta muchas personas que quedaron atrapadas en trenes y estaciones de zonas alejadas de Manhattan, donde los vagones suelen ir por el exterior y quedaron paralizados por la nieve, mientras que fueron muchos los problemas causados por el lento proceso de retirada de nieve, desde la imposibilidad de retirar la basura a auténticas tragedias.

Entre las más trágicas destacaron los problemas de los servicios de emergencias para responder a las llamadas de los ciudadanos, lo que provocó, incluso, la muerte de algunas personas que no pudieron recibir asistencia médica a tiempo.