La Fiscalía informó el lunes que solicitó las capturas de 229 integrantes de una banda criminal que se entregaron la semana pasada a la justicia y que habían quedado libres porque no se les podía aplicar la figura de arresto en estado de flagrancia.

Sandra Pureza Gómez, jefa de prensa del ente investigador, explicó telefónicamente que, en varias etapas, fiscales pidieron en la jornada el arresto, primero, de 51 de los integrantes de la banda; horas más tarde de otros 130, y, finalmente, de 48.

"Debemos aclarar que estas personas integrantes del Erpac --Ejército Revolucionario Popular Anticomunista-- (habían quedado en libertad porque) no estaban capturadas. Tampoco había una situación de flagrancia", dijo en la mañana en rueda de prensa Néstor Armando Novoa, director de las oficinas regionales de la Fiscalía.

Esas órdenes de arresto, ha dicho Novoa, se harán efectivas en el transcurso "de las próximas horas o días porque no es fácil" cumplir ese objetivo si se tiene en cuenta que son 229.

Los más de 250 hombres del Erpac habían sido recibidos por las autoridades entre jueves y viernes en la ciudad de Villavicencio, capital del departamento de Meta, a unos 75 kilómetros al sureste de Bogotá.

Su ingreso a Villavicencio se había dado en buses desde distintos poblados de Meta y de su departamento vecino de Vichada, también en el sureste del país, escoltados por miembros de las fuerzas militares.

"No hubo una entrega negociada, lo que hubo fue un sometimiento, valga decir, un grupo de personas que se entrega a la Fiscalía General de la Nación para pagar por los delitos que hayan cometido", dijo Novoa.

Agregó que un mes atrás, aproximadamente, la Fiscalía había recibido una carta en la que los miembros del Erpac indicaban que querían someterse a la justicia.

El funcionario explicó que los hombres del Erpac tienen derecho a decidir ahora si continúan o no con el procedimiento de someterse a la justicia. "De tal forma que no hay que escandalizarse porque 5, 10, 15 ó 20, o el número que fuere, decidieron regresarse a sus casas".

En tanto, Maritza González, directora nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, dijo en la misma rueda de prensa de la mañana que "encontramos 15 personas que se encontraban como desmovilizados (del paramilitarismo). Simplemente lo que están demostrando estas personas es que se habían desmovilizado y volvieron a ser parte de estas organizaciones criminales. Ellos perderían sus beneficios".

Según dijo, los hombres del Erpac les entregaron armas a las autoridades, entre ellas 127 fusiles, cinco morteros, cuatro ametralladoras y más de tres toneladas de municiones.

El jefe de la banda, José López Montero, alias "Caracho", de 40 años, se entregó el viernes junto con cuatro de sus lugartenientes y es uno de los 19 que actualmente están detenidos.

El Erpac es una banda de narcotraficantes y ex paramilitares creada en 2006 por Pedro Oliverio Guerrero, alias "Cuchillo", de 40 años, cuando después de desmovilizarse junto con otros paramilitares en una negociación con el gobierno a inicios de década decidió pasar a la clandestinidad.

"Cuchillo" fue muerto por la fuerza pública en diciembre de 2010 y fue sucedido por "Caracho", quien en entrevistas en medios locales dijo que había decidido que parte de sus hombres y él debían entregarse la justicia porque estaba "cansado de la guerra".

Para el jurista Jesús Albeiro Yepes, en el caso de los hombres del Erpac "su comportamiento se adecua, cuando menos, al tipo penal de concierto para delinquir" o la asociación de dos o más personas para cometer un número indeterminado de crímenes.

Ese delito "es de ejecución permanente. Luego se está en estado de ejecución mientras esté vigente esa voluntad. Hasta que el abandono de ese acuerdo no sea real y verificable, habrá estado de flagrancia", agregó.