El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, instó hoy a los paquistaníes a proteger sus derechos democráticos y a usar el voto en lugar de la bala como instrumento de cambio, en medio de desavenencias entre el poder civil y militar.

"Pido al pueblo de Pakistán que forje una unidad en sus rangos para preservar y proteger sus derechos democráticos y políticos", dijo Zardari, con motivo del 135 aniversario del nacimiento del fundador de la patria, Mohamed Alí Jinnah.

"El Gran Líder (Jinnah) creía que el cambio debía venir mediante el voto y rechazaba el cambio mediante la bala. Prometamos que no permitiremos ningún cambio a través de la fuerza y la intimidación, y que respetaremos el poder del voto", agregó el líder del gubernamental Partido Popular de Pakistán (PPP).

En las últimas semanas han arreciado las especulaciones sobre un posible golpe de Estado por parte del Ejército paquistaní, que ha estado en el poder durante más de la mitad de la historia del país asiático.

El primer ministro, Yusuf Razá Guilani, denunció el pasado jueves "conspiraciones" contra su Gobierno -formado en 2008 tras un periodo de más de ocho años de régimen militar del general Pervez Musharraf- e hizo una advertencia velada a las Fuerzas Armadas.

Un día después, el jefe castrense, Ashfaq Kiyani, desmintió cualquier posibilidad de un golpe militar y garantizó su "apoyo" al "proceso democrático".

Los rumores sobre una eventual intervención militar se dispararon a raíz de la repentina marcha a principios de mes de Zardari a Dubái, donde el presidente estuvo hospitalizado por un supuesto infarto, aunque ya se encuentra de vuelta en Pakistán.

Y el origen de estas desavenencias recientes está en el llamado "caso memogate" que ha llevado al Ejército y Gobierno a verse las caras al Tribunal Supremo.

El caso versa sobre una supuesta petición secreta de las autoridades civiles al Pentágono para que interviniese en el caso de un eventual golpe militar tras la muerte, el pasado mayo, de Osama Bin Laden en una operación unilateral de EEUU en suelo paquistaní.

El Ejército ha dado credibilidad a la petición y el escándalo le ha costado de momento el puesto al supuesto autor material del mensaje, el embajador en Washington y confidente de Zardari, Husain Haqqani.