El vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, volvió hoy a pedir a los líderes de Irak que dialoguen para resolver la crisis política que vive el país y habló de nuevo por teléfono al respecto con el primer ministro de la nación árabe, Nuri al Maliki.

Biden ofreció a Al Maliki sus condolencias por la reciente violencia en Bagdad y tanto con él como con el presidente de la región autónoma del Kurdistán, Massoud Barzani, a quien llamó ayer, intercambió puntos de vista sobre "el actual clima político" en Irak, informó la Casa Blanca.

Además, Biden reiteró a ambos el "apoyo" del Gobierno de EE.UU. "a los esfuerzos en curso para convocar un diálogo entre los líderes políticos iraquíes".

La crisis política en Irak se desarrolla en un momento de gran incertidumbre sobre la situación de la seguridad en el país, después de la retirada de los últimos soldados estadounidenses y del fin de una guerra que duró casi nueve años.

A esa crisis se ha sumado un aumento de la violencia. El jueves pasado 63 personas murieron en una cadena de atentados en Bagdad y hoy al menos dos soldados fallecieron y otras 12 personas resultaron heridas en un ataque suicida contra un puesto de control en la localidad de Al Duyail.

Además de hoy, Biden ya había hablado con Al Maliki el pasado martes, día en que también telefoneó al presidente del Parlamento iraquí, Osama al Nuyaifi. El jueves llamó al presidente iraquí, Yalal Talabani, y a todos ellos les urgió a dialogar.

La grave crisis política fue desencadenada por la emisión de una orden de arresto contra el vicepresidente iraquí, Tareq al Hashemi, que se ha refugiado en el Kurdistán, por supuestos delitos de terrorismo.

Al Hashemi, que ha defendido su inocencia, es un prominente político suní crítico con la gestión de Al Maliki.

Además, el bloque político de Al Hashemi, Al Iraqiya, ha decidido boicotear las reuniones del Gobierno de unidad nacional, donde tiene ocho ministros, y del Parlamento.