Cientos de creyentes cristianos desafiaron el mal tiempo de lluvia y viento para celebrar el domingo, con gran entusiasmo, la misa de Navidad en el lugar donde según la tradición nació Jesús.

Los devotos, vestidos con su mejores prendas para la ocasión, ingresaron con sombrillas en la Iglesia de Santa Catalina, frente a la Plaza de la Natividad, la cual se veía desierta y en cuyo exterior está un árbol de Navidad de 15 metros (50 pies) de alto.

La iglesia estaba totalmente llena y la multitud que continuaba llegando aguardaba con ansiedad en un pasillo con arcos su oportunidad para entrar.

Dentro, los creyentes, algunos vestidos con las ropas tradicionales de sus lugares de origen, hacían peticiones y rezaban en voz alta, besaban una estatua de yeso del niño Jesús y recibían la comunión.

La iglesia de Santa Catalina está contigua a la Iglesia de la Natividad, que es más pequeña y que fue construida sobre una gruta en la que los cristianos devotos creen que nació Jesús.

Debido a que la afluencia de visitantes es la más alta en más de una década, las autoridades palestinas dijeron que oraban por que esta celebración las acerque a su sueño de lograr la independencia.

Belén, igual que el resto de Cisjordania, atraviesa una coyuntura difícil tras el estallido a finales de 2000 de la sublevación palestina contra la ocupación israelí.

Las autoridades palestinas dirigen los asuntos civiles en la localidad bíblica ubicada en las afueras al suroriente de Jerusalén, en tanto que Israel tiene a su cargo el control de la seguridad. Israel levantó una barrera que rodea a Belén por tres costados para impedir el acceso a atacantes palestinos.

Los palestinos aseguran que la barrera ha causado severos perjuicios a su economía, la cual depende considerablemente del turismo, debido a que restringe el desplazamiento de las personas en la localidad, sea que ingresen o salgan.

Sin embargo, a medida que han disminuido los hechos de violencia, los turistas han regresado en grandes números.

Unos 100.000 visitantes llegaron en la Nochebuena a la Plaza de la Natividad, comparado con 70.000 en 2010, según cifras de las fuerzas militares israelíes.

Debido al inconveniente que supone la barrera para las celebraciones en Belén, los palestinos intentaron llamar la atención a su búsqueda de independencia con el lema "Palestina celebra con esperanza", que hace alusión a la temporada navideña.

El sábado por la noche, el presidente palestino Mahmud Abbas reiteró ante una reunión de dirigentes cristianos su compromiso para lograr la paz con Israel.

"Tengo confianza en que ellos (los israelíes) recuperen el sentido común y comprendan que buscamos la paz, no la guerra ni el terrorismo", expresó Abbas, quien es musulmán al igual que la mayoría de los palestinos. "La mezquita, la iglesia y la sinagoga están una al lado de la otra en esta Tierra Santa".

Israel permitió cruzar su territorio a unos 500 integrantes de la pequeña minoría cristiana de Gaza para que éstos llegaran a Cisjordania a celebrar la Navidad en Belén.

La mayoría de los 3.000 cristianos de Gaza pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega que celebra en enero la Navidad