Un infante de la Marina estadounidense que sobrevivió al ataque japonés en Pearl Harbor regresó al buque USS Arizona para toda la eternidad.

Los buzos llevaron el viernes una urna con las cenizas de Frank Cabiness, nadaron sobre el acorazado hundido y colocaron el contenedor dentro durante una solemne ceremonia.

Los militares del Tercer Regimiento de Infantería que tienen su base en Hawai realizaron un saludo con rifles durante la ceremonia solemne casi nueve años después de Cabiness murió en Lewisville, Texas, a la edad de 86 años.

Su hijo Jerry Cabiness dijo que su padre siempre quiso regresar a su buque.

"El decía que eso era porque es a donde pertenecía. Porque perdió a todos sus amigos ahí y quería estar con ellos", dijo Jerry Cabiness.

La familia se tardó en cumplir con los deseos de su padre porque tenía problemas económicos y le resultaba caro viajar a Hawai, señaló el hijo.

Decenas de integrantes de la tripulación del Arizona que vivieron el ataque del 7 diciembre de 1941 eligieron que sus cenizas fueran colocadas en el buque de guerra después de su muerte. Muchos lo hicieron por un deseo de unirse a los que dejaron atrás.

Los sobrevivientes que sirvieron en el USS Utah, el otro buque militar que estuvo en el ataque y que todavía descansa en el fuerte, han hecho lo mismo.

En total, 2.390 estadounidenses murieron en el ataque que hizo entrar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

El Arizona perdió 1.177 marinos e infantes, más que cualquier otro barco o unidad. La mayoría de los que perecieron todavía están sepultados en el buque, el cual descansa junto a la Isla Ford, donde se hundió nueve minutos después de ser alcanzado por el bombardeo japonés.