El primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, inicia mañana un viaje oficial de dos días a China que estará dominado por el ambiente de incertidumbre que se respira en la región tras la muerte del líder norcoreano Kim Jong-il, así como por los conflictos marítimos que siguen enfrentando a ambos países.

Noda, quien asumió el cargo en septiembre y ha elegido China como uno de sus primeros destinos en su agenda internacional,se reunirá en Pekín con su homólogo Wen Jiabao y el presidente Hu Jintao, quienes buscarán calmar el nerviosismo de Tokio tras el cambio de liderazgo en Pyongyang.

China y Japón tienen una visión completamente diferente de Corea del Norte -el segundo ve a Pyongyang como una amenaza, el primero como un aliado ideológico al que proteger-, pero tanto Pekín como Tokio coinciden en la necesidad de mantener la estabilidad regional y coordinar esfuerzos en éste y otros aspectos.

"China y Japón son vecinos cercanos e importantes países en la región de Asia-Pacífico, por lo que una relación buena y estable entre ambos beneficia a los intereses de toda la zona", señaló al respecto el portavoz de Asuntos Exteriores chino, Liu Weimin.

En el plano bilateral, el principal foco de tensión es el de las reclamaciones mutuas de soberanía en el Mar de China Oriental, que el año pasado alcanzó uno de sus momentos de mayor fricción por la prolongada detención de un pescador chino cuyo barco se enfrentó a guardacostas nipones junto a las disputadas islas Diaoyu-Senkaku.

Noda llega a China en una semana en la que la historia se ha vuelto a repetir, ya que otro capitán de un pesquero chino fue detenido el pasado miércoles, aunque en esta ocasión el hecho no ha adquirido tintes políticos como ocurrió en 2010.

No obstante, esta semana el portavoz de Exteriores chino recalcó que Japón "debe garantizar los derechos e intereses legítimos de los pescadores chinos" y resaltó la necesidad de coordinación y comunicación entre Tokio y Pekín para evitar que estos casos causen tensiones, algo que los líderes chinos reiterarán a Noda.

En todo caso, las relaciones entre Japón y China han estado regidas por la distensión este año, entre otros factores por la catástrofe natural y nuclear sufrida por el archipiélago nipón en marzo, que ha volcado a ese país en su política interior y la recuperación económica, reduciendo los roces con Pekín.

"Las relaciones entre China y Japón están en una buena etapa actualmente. El próximo año marca el 40 aniversario de la normalización de los lazos bilaterales (...) y tenemos muchas esperanzas en que la visita de Noda aumente la confianza mutua y la cooperación", destacó en este sentido el portavoz chino.

En las relaciones de China con Japón siempre subsiste, en todo caso, una rivalidad histórica que hunde sus raíces en la invasión nipona del territorio chino durante la Segunda Guerra Mundial, un suceso que la sociedad china aún tiene muy presente, ya que acusa al país vecino de no haber pedido perdón por las atrocidades cometidas durante esa ocupación.

La visita de Noda coincide con la emisión en China de una mediática película que precisamente retoma ese tema ("The Flowers of War", de Zhang Yimou), un filme -el más caro de la historia del cine chino- que promete ser polémico en Japón debido a su visión de los invasores nipones como unos soldados sin alma y depravados.