A punto de celebrar la Nochebuena, los cubanos han recibido con diversas reacciones la decisión del Gobierno de Raúl Castro de indultar a más de 2.900 presos en los próximos días, al tiempo que se han enfriado las expectativas sobre una reforma migratoria que muchos creían inminente.

Varias personas consultadas hoy por Efe en las calles de La Habana creen que el anuncio de los indultos es "positivo" y otros opinan que se trata de un "arma de doble filo" en estas fechas, mientras algunos disidentes califican la medida como una "migaja" política.

"Es como una gota de agua en el océano porque en Cuba estimamos que hay entre 70.000 y 80.000 personas encarceladas aunque otros observadores creen que la cifra es mayor, en cualquier caso la cifra es secreta", dijo a Efe Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

Sánchez afirmó que la CCDHRN se alegra de la excarcelación por razones humanitarias de estas casi 3.000 personas e indicó que "aparentemente" entre ellas será beneficiado un "grupo pequeño" de presos por motivos políticos de los alrededor de 52 que, según la Comisión, aún existen en la isla.

El presidente Raúl Castro informó ayer en su discurso en el último pleno del año de la Asamblea Nacional que la medida de los indultos será efectiva en los próximos días y también anunció la excarcelación anticipada de 86 extranjeros de 25 países que cometieron delitos en Cuba.

Castro destacó que esta decisión es una muestra de la "generosidad y fortaleza de la revolución", y responde a "la política establecida" en el país, a "numerosas solicitudes" de familiares e instituciones religiosas, y a la próxima visita del papa Benedicto XVI a Cuba.

Aurelio Gutiérrez, un taxista de 41 años, dijo hoy a Efe que lo más importante es que no se liberará a terroristas ni delincuentes peligrosos porque eso es "lo que normalmente asusta a la población".

Por su parte, Yarelis Esteban, una contadora de 37 años, señaló a Efe que se puede "incrementar el potencial delictivo en las calles" pero también contribuir a "un diálogo fluido entre todos los sectores de la sociedad".

"Es algo que no debe hacerse para complacer a nadie, quizás parece que indultan para negociar", opinó Esteban.

La noticia del indulto, uno de los mayores de las últimas décadas, fue la gran sorpresa del discurso del presidente en el Parlamento, cuando muchos dentro y fuera de la isla esperaban que se refiriera a los avances de la anunciada reforma migratoria.

"Raúl Castro autoriza la salida de las cárceles pequeñas pero todavía no anuncia la salida de la cárcel grande", dijo la bloguera crítica cubana Yoani Sánchez en un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter.

La expectación sobre posibles novedades dentro de la restrictiva política migratoria creció en los días previos a la Asamblea, donde el general Castro ratificó que se realizarán cambios en esa área pero serán "paulatinos".

Ángela, una jubilada de 67 años, dijo a Efe que cuando Castro se refirió por primera vez a una "actualización" del tema migratorio en agosto pasado creyó que pasaría esta Nochebuena con su hija, que desertó hace 4 años en un viaje de trabajo en el exterior y no ha recibido permiso para regresar a la isla.

El tema de los restrictivos trámites para viajar al exterior o regresar al país en el caso de los emigrados centra la polémica sobre este asunto en Cuba, donde son altos los costos de las gestiones migratorias y el Gobierno exige cartas de invitación y autorizos oficiales para salir de la isla.

La portavoz del grupo disidente Damas de Blanco, Berta Soler, comentó hoy a Efe que todos estos anuncios del Gobierno son "migajas" y que "el pueblo sigue esperando porque exista libertad para moverse fuera del país".

Elizardo Sánchez sostiene que las cortapisas para sacar la reforma migratoria dejan en claro que se mantendrá "la exclusión de un sin número de cubanos de la isla y de la emigración que no simpatizan con el régimen".

Uno de los conflictos fundamentales del tema migratorio está relacionado con el enfrentamiento que mantienen Washington y La Habana desde hace 50 años y la Ley de Ajuste que Estados Unidos aplica a Cuba desde 1966.

En ese sentido, Raúl Castro ha instado a los que urgen una reforma migratoria para que no olviden "las circunstancias excepcionales en que vive Cuba bajo el cerco que entraña la política injerencista y subversiva" de EE.UU.

Joel, un gastronómico de 31 años, subrayó a Efe que el mandatario cubano ha cumplido hasta ahora con todas las reformas prometidas y "cuando habla va en serio".

"Puede que lo que nos llegue con los permisos de salida y de entrada no contente a todo el mundo, pero siempre habrá ventajas y más opciones que las que tenemos ahora", recalcó.