El Parlamento de Cuba, encabezado por el presidente Raúl Castro, se reunió el viernes al final de un año de importantes cambios económicos para revisar la situación de la isla, cuyo producto interno bruto creció en un 2,7%.

A diferencia de otras ocasiones la sesión de la Asamblea del Poder Popular --como se denomina al parlamento en la isla-- comenzó a puertas cerradas en la capitalino Palacio de las Convenciones y medios de prensa locales ofrecieron algunos reportes.

El Ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo Rodríguez confirmó que la nación caribeña cerrará sus cuentas en 2011 con un crecimiento económico del 2,7% y no del 3% como se había planificado, pero dijo sentirse satisfecho.

"En comparación al periodo precedente, la economía muestra un desempeño favorable que se corresponde a los esfuerzos que está realizando el país", manifestó el funcionario.

Paralelamente el ministro indicó que Cuba prevé un crecimiento del 3,4% de su producto interno bruto para el 2012.

"Para el 2012 es previsible que se mantengan las tensiones en el entorno económico internacional", comentó Yzquierdo para quien sin embargo los cambios producidos en el país y las medidas adoptadas por Castro "han de contribuir a un mejor desempeño" de los indicadores isleños.

Los diputados también escucharon una comparecencia de la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, sobre el presupuesto --los ingresos y egresos del Estado-- en la cual aseguró que habrá subsidios a las personas sin sustentos y para la edificación de viviendas, entre otros.

Pedraza indicó que los gastos y recaudaciones del Estado se incrementarán para el 2012 y el déficit presupuestal será de 3,8%.

Este fue un año particularmente intenso en Cuba, luego de que a finales del 2010 Castro iniciara lo que se dio en llamar la "actualización" del modelo económico que contempló desde una apertura al trabajo independiente, el recorte de puestos estatales, pasando por una racionalización de los subsidios.

Un congreso del Partido Comunista en abril del 2011 avaló las medidas del mandatario y aprobó seguir profundizándolo por lo que se sancionaron leyes que permitieron por primera vez en décadas a los cubanos comprar y vender casas o autos y obtener créditos bancarios para construir casas o poner negocios.