La policía de la República Democrática del Congo lanzó el viernes gas lacrimógeno contra personas que se congregaban cerca de un estadio para asistir a la asunción de un dirigente opositor como mandatario, tres días después de que el presidente Joseph Kabila tomara posesión para su segundo periodo de gobierno.

Se desconoce si el dirigente opositor Etienne Tshisekedi, de 79 años, lograría llegar hasta el Estadio de Los Mártires de Kinshasa para la ceremonia no oficial que, según observadores, podría suscitar nuevos hechos de violencia relacionados con los comicios en esta nación del centro de Africa, es rica en recursos minerales.

Tshisekedi juró como presidente la tarde del viernes en su casa, rodeado de una decena de sus colaboradores, expresó su portavoz, Jean Marie Vianey Kabukanyi. No se pudo confirmar de inmediato el acontecimiento ni conseguir mayores detalles.

Unos 1.000 partidarios de Shisekedi se habían reunido el viernes en la mañana cerca del estadio. Varios tanques aguardaban en las cercanías.

Hubo gran despliegue policial en el vecindario de Tshisekedi posiblemente para impedirle que se desplazara al estadio.

Tiempo después de la hora prevista para el inicio de la ceremonia, el portavoz del partido de Tshisekedi señaló que el dirigente opositor continuaba en su casa y sostenía consultas con sus colegas sobre las acciones que emprendería.

"Etienne Tshisekedi se encuentra bien en su casa en (el vecindario de) Limete", manfestó Kabukanyi.

El inspector general de la policía, Charles Bisengimana, dijo que prevalecía la calma en Kinshasa. Agregó que desconocía si Tshisekedi concretaría las actividades que tenía previstas para el viernes.

"La policía no puede permitir la realización de un acto de esa naturaleza, el propósito de la policía es el mantenimiento del orden público", apuntó.

Antes, Tshisekedi se había proclamado ganador de las elecciones de noviembre cuya falta de credibilidad — a decir de los observadores internacionales y locales — pone en duda los resultados que dieron 49% de los votos a Kabila y 32% a Tshisekedi.