El pueblo checo y varios líderes mundiales rindieron un emotivo homenaje a Vaclav Havel en una ceremonia fúnebre el viernes, con la que concluyó una semana de duelo público y nostalgia por la muerte del dramaturgo disidente quien encabezó la revolución de 1989 que derrocó al régimen comunista tras cuatro décadas.

Las campanas de las iglesias repicaron y el sonido de una sirena marcó el momento en el que el país se detuvo para guardar un minuto de silencio en memoria del primer presidente elegido democráticamente del país después de la incruenta "revolución de terciopelo".

La viuda de Havel, Dagmar, familiares, amigos y líderes de decenas de países se reunieron el viernes en la imponente catedral gótica de San Vito de Praga. La secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Rodham Clinton, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico, David Cameron, fueron algunos de los centenares de dolientes en la iglesia católica que inclinaron la cabeza ante el féretro cubierto con los colores de la bandera checa.

Dos amigos del difunto — el ministro de Asuntos Exteriores, Karel Schwarzenberg, y la ex secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright, quien es de ascendencia checa — junto al presidente checo Vaclav Klaus, quien fue rival político de Havel, honraron al ex presidente en la catedral que data del siglo X y que no había sido utilizada para un funeral de Estado desde 1875.

Havel, cuyo último mandato terminó en 2003, murió el domingo por la mañana mientras dormía en su casa de descanso en el norte del país. El ex fumador empedernido de 75 años tenía antecedentes de problemas respiratorios crónicos que databan de su tiempo en prisión.