El nuevo líder de Corea del Norte presenta a Estados Unidos y sus aliados un carácter aún más misterioso que el de su difunto padre, junto con el desafío estratégico de hacer frente a un joven sin experiencia al mando de un programa de armamento nuclear, un alijo de armas químicas y el cuarto mayor ejército del planeta.

Con apenas 27 años, Kim Jong Un se convertirá en el hombre más joven del mundo en comandar las fuerzas armadas de un país. Tendrá que aprender sobre la marcha, ya que su currículum laboral es prácticamente nulo.

Desde una perspectiva militar que tiene como norma cardinal el "conocer al enemigo", eso lo convierte en una enorme incógnita en momentos en que pone en orden su herencia potencialmente espinosa.

Aunque la transición podría ofrecer una oportunidad de un cambio positivo, el anuncio esta semana de la muerte del líder norcoreano Kim Jong Il desató de inmediato las alarmas en las salas de análisis gubernamental desde Seúl hasta Washington.

Se dice que el joven Kim se graduó de la Universidad Militar Kim Il Sung, y el año pasado fue promovido repentinamente a general de cuatro estrellas, el primer indicio de que estaba siendo preparado para suceder a su padre Kim Jong Il. Fuera de ello, Kim tiene pocos antecedentes públicos de haber revistado en las fuerzas armadas.

Antes del anuncio de la muerte de su padre, ni siquiera había emitido una orden, de acuerdo con medios de comunicación surcoreanos.

En Pyongyang se acredita a Kim Jong Un de orquestar un ataque de artillería a la isla de Yeonpyeong que provocó la muerte de cuatro surcoreanos en noviembre de 2010. Sin embargo, los reportes surcoreanos dicen que su primera orden fue que las tropas dejaran de entrenar y volvieran a sus bases.

"Hay muchos temores", dijo Baek Seung-ju, del Instituto de Corea para Análisis de Defensa, operado por el estado en Corea del Sur. "Kim Jong Un es demasiado joven, y es posible que la lealtad que le tienen los generales de elite pudiera disminuir con el tiempo".

A pesar de ello, todos los indicios que provienen de Pyongyang indican que Kim ha obtenido el suficiente respaldo del grupo de generales que le dejó su padre como para convertirse en el rostro público del régimen. Otra cosa es si será líder o seguidor, o si a la larga será echado a un lado.

"Donde realmente empiezan las conjeturas es al determinar quién ejercerá el poder, o los poderes, detrás del trono; quién le susurrará al oído y a quién escuchará", dijo Ralph Cossa del Foro del Pacífico del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, un organismo privado de investigación.

"Las fuerzas armadas siguen siendo un poder tras el trono, pero aún no está claro el alcance de su poder y quién lleva la voz cantante", agregó.

Aunque los portavoces del Pentágono dijeron el jueves que la transición parecía avanzar sin sobresaltos, las fuerzas en la región permanecen alertas.

Corea del Sur le ordenó a sus fuerzas armadas que incrementen la vigilancia en la Zona Desmilitarizada que ha separado ambas partes desde la guerra que libraron de 1950 a 1953. Japón convocó a una reunión de emergencia de su gabinete y puso en alerta a su guardia costera. El presidente Barack Obama se comprometió a que Estados Unidos respaldará a sus aliados, y Taiwán suspendió sus pruebas usuales de misiles y artillería con el fin de evitar "especulaciones inapropiadas".

Pero Cossa insinuó que Kim y los líderes militares estarán demasiado ocupados organizando el nuevo orden interno como para buscar pleitos en otras partes.

"Hay muchas especulaciones de que el nuevo liderazgo tendrá que demostrar que es tan fuerte como lo pintan haciendo algo agresivo", señaló. "Yo pienso que esta sería la mejor época para que las fuerzas armadas disfruten sus vacaciones de Navidad. Las posibilidades de que el nuevo liderazgo haga algo provocativo durante el período de duelo o en el de transición que le sigue parecen especialmente bajas".