Los bancos de los 17 países que utilizan el euro depositaron durante la noche del jueves a viernes 347.000 millones de euros (453.000 millones de dólares) en el Banco Central Europeo, en un nuevo indicio de las persistentes presiones que agobian al sistema bancario a causa de la crisis de la deuda en Europa a pesar del amplio apoyo de la institución.

La cifra anunciada el viernes es la más alta de 2011 y superó la de 346.000 millones de euros de principios mes.

La medida es señal de la desconfianza que existe en el mercado de los préstamos interbancarios en el que los bancos recaudan capitales operativos, es decir, depositan recursos en la institución central a tasas de interés bajas en lugar de prestarlo a otros bancos, por temor a que no lo reembolsen.

Europa atraviesa una crisis en medio de las preocupaciones de que los gobiernos con deudas soberanas no tengan capacidad para pagar sus bonos. La coyuntura implica problemas para los bancos debido a que éstos generalmente son tenedores de ese tipo de documentos.

El banco central ha sido renuente a comprar bonos a los gobiernos por sumas enormes, y les ha solicitado que adopten medidas para controlar sus déficit fiscales para que no esperen un rescate de la institución.

El interés de los bonos italianos a 10 años se mantenía elevado el viernes en 6,9%, otro indicio de que persiste el temor de los mercados a que incurra en cesación de pagos la tercera mayor economía de la Eurozona.

Antes de la propagación de la crisis a Italia, el país todavía recaudó hasta octubre de 2010 recursos a un interés de menos de 4%.

Los gobiernos europeos intentan recuperar la confianza de los inversionistas en los mercados de bonos mediante la reducción de los déficit fiscales, un objetivo difícil cuando hay desaceleración en la economía.

El primer ministro italiano Mario Monti logró el jueves la aprobación del Senado italiano a un refuerzo fiscal de 30.000 millones de euros adicionales en reducciones y aumentos de impuestos.