Naciones Unidas solicitó 28 millones de dólares para ayudar al gobierno filipino a cubrir las necesidades de medio millón de personas tras las fuertes inundaciones de la semana pasada.

Las autoridades de Filipinas han confirmado más de 1.000 muertos.

Soe Nyunt-U, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, comparó la destrucción en dos ciudades costeras del sur del país a la devastación causada por el tsunami. Expresó su preocupación sobre los brotes de enfermedades entre las miles de personas que viven en centros de evacuación luego que sus hogares fueron arrastrados por las aguas el pasado viernes, cuando una tormenta tropical desató varias riadas.

El funcionario de Naciones Unidas dijo a los reporteros en Manila el jueves que los fondos serán utilizados para proveer agua potable, alimentos, refugio y utensilios básicos durante los próximos tres meses.

Nyunt-U agregó que espera que donantes y gobiernos extranjeros respondan a la petición pese a la crisis económica global.