Una serie de 16 explosiones con bomba mataron el jueves a 69 personas y dejó más de 200 heridos en Bagdad, la peor acción coordinada de violencia que se haya producido en Irak en varios meses.

La serie de ataques coordinados se produjo días después de la partida de las fuerzas militares estadounidenses y en medio de una grave crisis en el gobierno entre el principal gobernante chií y los líderes políticos suníes que ha provocado crecientes tensiones sectarias.

Los atentados pueden haber estado más vinculados a la retirada de los EE.UU. que a la crisis política, pero en conjunto hacen temer una nueva ronda de violencia sectaria como la que llevó a Irak al borde de la guerra civil hace unos años.

Nadie se adjudicó la responsabilidad de inmediato, pero todos los atentados tenían indicios de haber sido cometidos por insurgentes suníes de al-Qaida. La mayor parte de la violencia parecía dirtigida contra los barrios chiíes de la capital, aunque algunas áreas suníes también fueron blanco.

En total, 11 vecindarios fueron afectados por coches bomba, explosivos al pie del camino y artefactos dinamiteros adosados a automóviles.

Hubo al menos un atentado suicida y el explosiones se sucedieron a lo largo de varias horas. Al menos 14 explosiones ocurrieron por la mañana y dos más en la tarde y noche.

El ataque más mortífero ocurrió en el barrio de Karrada, donde un atacante suicida hizo volar el coche bomba que conducía cuando llegó frente a las oficinas de la oficina gubernamental que combate la corrupción.

Dos policías en el lugar dijeron que el atacante conducía una ambulancia y que le dijo a los guardias que necesitaba llegar a un hospital cercano. Después que los vigilantes le permitieron pasar, condujo hasta el edificio y detonó su carga, dijeron las autoridades.

Las ambulancias acudieron al lugar rápidamente mientras una gran columna de humo se elevaba sobre el lugar. La explosión dejó un cráter de unos cinco metros (yardas) de ancho frente al edificio de cinco pisos, que estaba quemado y ennegrecido.

Los iraquíes ya están acostumbrados de alguna manera a los niveles terriblemente altos de violencia, pero muchos se preguntaban si serían capaces de disfrutar de cierta seguridad y estabilidad después de años de caos.

"Mi bebé estaba dormida en su cama. Los vidrios rotos cayeron sobre nuestras cabezas. Su padre la cargó y se la llevó. Ahora está temerosa en el otro cuarto", dijo una mujer en la parte occidental de Bagdad que se identificó sólo como Um Hanin. "Todos los países están estables. ¿Por qué no tenemos seguridad y estabilidad?", agregó.

Aunque Bagdad e Irak son lugares más seguros en años recientes, aún ocurren a menudo explosiones como las del jueves.

La disputa entre el primer ministro Nuri al-Maliki y el vicepresidente suní Tariq al-Hashemi ha sumido a Irak en la peor crisis política en años.

El gobierno de Al-Maliki ha acusado a al-Hashemi de dirigir un escuadrón de la muerte contra funcionarios. El primer ministro también está presionando por un voto de remoción contra otro político suní, el viceprimer ministro Sale al-Mutlaq.

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Los periodistas de The Associated Press Rebecca Santana y Sinan Salaheddin contribuyeron a este despacho.