Las facciones palestinas rivales Fatá y Hamas dieron el jueves un importante paso hacia su reconciliación, al anunciar esta última que ingresará a la Organización para la Liberación Palestina.

El acuerdo para admitir a los milicianos extremistas a la OLP, que durante dos décadas ha supervisado las conversaciones de paz con Israel y está dominada por el Fatá, podría tener profundas repercusiones.

Hamas se ha opuesto a las conversaciones de paz y rechaza el derecho de Israel a existir. Si el grupo tiene una voz fuerte dentro de la OLP podría complicar aún más el dificultoso proceso para alcanzar la paz en Medio Oriente.

Las autoridades israelíes se mostraron alarmadas ante el nuevo acuerdo.

Hamas se apoderó de Gaza en 2007, y desde entonces el presidente palestino Mahmud Abbas, que también encabeza el Fatá, sólo ha gobernado Cisjordania. La división entre ambos ha sido un obstáculo en los esfuerzos por alcanzar la paz con Israel, ya que Abbas no habla en nombre de todos los palestinos.

Una reconciliación total podría solucionar eso, pero también podría poner a Hamas a cargo. El grupo islamista ganó una elección parlamentaria en 2006, y tanto Israel como Occidente rechazaron un breve gobierno que Hamas formó con el Fatá, lo cual congeló los esfuerzos de paz.

Bajo el acuerdo, el líder supremo de Hamas, Jaled Mashal, pasó a integrar un comité que preparará las elecciones del parlamento de la OLP en el exilio. Trabajará junto a Abbas.

"La reconciliación ha despegado. Podría llevar tiempo, pero hemos empezado", dijo Azzam al-Ahmed, un alto funcionario del Fatá, tras las conversaciones en El Cairo.

Los comicios despejarían el terreno para que Hamas se convierta en miembro pleno del organismo y obtenga una voz importante en su toma de decisiones.

Cualquier elección en la OLP probablemente está muy lejana tan sólo por la logística requerida. La organización representa a todos los palestinos, por lo que la votación tendría que tomar en cuenta a gente desperdigada por todo el mundo, como los residentes de campamentos de refugiados en Jordania, Siria y Líbano. Además, es probable que las disputas políticas obstaculicen el proceso.

En un paso aparte rumbo a la reconciliación, las partes han acordado tentativamente efectuar elecciones por separado el año próximo tanto en Cisjordania como en Gaza. Se pretende que esos comicios pongan fin a la división y elijan un solo gobierno para ambos territorios, donde Abbas espera establecer un estado independiente.

El mandatario emitió un decreto presidencial el jueves en el que nombra a un comité que supervisará los preparativos para las elecciones locales. Aún hay enormes obstáculos, de los cuales el más crucial es cómo unificar a fuerzas de seguridad rivales que apenas hace unos años se combatían.

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Ibrahim Barzak en Ciudad de Gaza, en la Franja de Gaza, contribuyó con este despacho.