El Gobierno colombiano en pleno lanzó hoy la segunda fase de la campaña de desmovilización "Ríos de Luz" en la que el presidente, su familia, ministros y altos mandos, en mensajes arrojados en burbujas plásticas luminosas por el río Orteguaza (sur), invitaron a los rebeldes a deponer las armas y regresar a sus hogares.

Decenas de invitados del Gobierno se apostaron al atardecer en una de las orillas del Orteguaza, en el corazón de la selva amazónica colombiana, y tras pintar con mensajes una bandera, al caer la noche frente a la Base Militar de Tres Esquinas, colocaron las burbujas sobre el agua.

"Regresen a sus hogares", escribió sobre la enorme bandera el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien convidó a todos los miembros de su gabinete ministerial, a los altos mandos y a otros invitados a escribir mensajes para invitar a la desmovilización y a la puesta en libertad de rehenes.

En la ceremonia que antecedió la colocación de los mensajes sobre las aguas de Orteguaza, fueron presentados por los apodos "Pedro" y "Ángela" dos desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes revelaron que se sentían "felices".

Según "Pedro", desmovilizarse del grupo armado, al que perteneció durante 4 años y 8 meses, fue "la mejor decisión" de su vida.

"Acá nos encontramos y estamos felices", dijo un emocionado "Pedro" quien expresó, además, "a los muchachos que se quedaron allá (en la selva) que la mejor decisión es la desmovilización".

También "Ángela" intervino y admitió que dejó las armas porque había dejado dos hijos antes de ingresar a la organización y que ahora "lo más bonito es la libertad".

"Ángela" instó a "otras madres en la guerrilla" para que regresen pues, indicó, "no hay cosa más bonita que ver crecer ver sonreír a sus hijos".

En su intervención, Santos invitó a los guerrilleros a deponer las armas y a reintegrarse en la sociedad, y señaló que él será "garante" de que el Gobierno "va a cumplir, como a 'Pedro' y a 'Ángela', y a cerca de 50.000 colombianos que han dejado las armas, se han desmovilizado y viven una vida digna alrededor de su familia".

El gobernante confió en que en esta Navidad aumente la cifra de "un desmovilizado cada seis horas" y sean muchos más, pues "todos serán bienvenidos".

"El pueblo colombiano les está diciendo: no más violencia, regresen a la civilización, al seno de sus hogares", insistió Santos.

También la esposa de Santos, Clemencia Rodríguez, instó a la desmovilización, dijo que era "el momento de la reconciliación" pues las familias "los están esperando" e invitó "a dejar una luz de esperanza".

Los ministros de Defensa, Juan Carlos Pinzón; del Interior, Germán Vargas Lleras, y todos los demás integrantes del gabinete, leyeron y depositaron sus mensajes que navegan ahora aguas abajo del Orteguaza, selva adentro.

En la primera fase de la campaña, las Fuerzas Militares pidieron hace algunas semanas a los colombianos enviar cartas dirigidas a los miembros de grupos irregulares a abandonar las armas.

La respuesta fue enorme, pues miles de mensajes llegaron a las guarniciones para ser soltados desde helicópteros y en muchos lugares de montañas, llano y selva, donde actúan esos grupos y en los que los colombianos los invitan a regresar a sus hogares y desmovilizarse.

Actualmente, según registros oficiales, hay cerca de 40.000 reintegrados en Colombia, de los que 20.000 estudian y unos 10.000 se capacitan para trabajar y viven con sus familias.