Los paraguayos en general comenzaron a sumergirse en el sopor de su ancestral siesta y a disfrutar de las vacaciones del verano austral hasta marzo próximo, con la suspensión de las clases en escuelas públicas y privadas, de las deliberaciones del Congreso y hasta la paralización del fútbol profesional.

El vicepresidente de la cámara de diputados, Carlos Soler del opositor partido Patria Querida, dijo en entrevista con la AP que la prolongada inactividad de los legisladores "tiene dos explicaciones: una legal porque la constitución nacional establece el receso desde el 21 de diciembre hasta el 1 de marzo".

"Y la otra es mía: estas vacaciones extensas (pagadas), son un despropósito porque un país no puede estar casi tres meses sin parlamentarios debatiendo proyectos de leyes. Alguna vez habrá que hacer la modificación", añadió.

Raúl Aguilera, asesor pedagógico del ministerio de Educación, explicó a The Associated Press que las vacaciones de niños, adolescentes y docentes "van del 13 de diciembre al 23 de febrero. Esto rige desde 1998 pero décadas atrás el receso se extendía de noviembre a marzo".

"Esto es un calendario histórico y el fundamento siempre fue la elevada temperatura: las escuelas públicas y aun privadas no tienen ventiladores y menos aparatos de aire acondicionado", especificó.

Los paraguayos no tienen costas al mar pero sí cuentan con centenares de ríos y arroyos que mitigan los efectos de las altas temperaturas del verano húmedo que entre diciembre y febrero alcanzan hasta 43 grados centígrados bajo sombra y 50 grados al sol.

Para paliar el calor, existe el refresco tereré, infusión preparada con agua fría y yerba mate. Es la bebida rehidratante más popular y barata, generalmente consumida por individuos acostados en la tradicional hamaca de hilo extendida debajo de frondosos árboles.

El presidente Fernando Lugo se tomará su descanso gobernando sólo de lunes a jueves pero antes del receso legislativo pidió que a la vuelta se ponga en vigencia inmediata la ley del impuesto a la renta personal para recaudar más dinero destinado a los programas de lucha contra la pobreza.