El presidente estadounidense, Barack Obama, pasó hoy la tarde de compras navideñas con su perro en un centro comercial cercano a Washington, donde adquirió videojuegos y bromeó sobre el límite de su tarjeta de crédito.

Obama se fue de compras con su inseparable comitiva de seguridad a un centro comercial de Alexandria, donde pudo tomar un respiro tras el cierre vacacional del Congreso, que sigue inmerso en duras negociaciones sobre impuestos.

El mandatario entró primero en una tienda de mascotas con su perro Bo, que seguía a su dueño mientras este dedicaba algo más de cuarenta dólares a comprarle un muñeco y un gran hueso para morder.

En una tienda especializada en electrónica, Obama hizo una parada para comprar a sus hijas, Malia y Sasha, un vídeojuego de baile para una consola, y reconoció que él también jugaba.

"Las niñas siempre me ganan con los juegos de baile, pero nunca tendrás una foto de mi (bailando) porque siempre suspendo", bromeó el presidente, que se encuentra trabajando en Washington mientras su esposa, Michelle, y sus hijas pasan las vacaciones en Hawai.

Entre videojuegos y tarjetas de regalo, Obama se gastó cerca de 200 dólares y mientras pagaba dudó jocoso: "a ver si la tarjeta de crédito todavía funciona".

Tras esas breves compras navideñas, el mandatario estadounidense y su convoy de seguridad fueron a una pizzería en los alrededores del centro comercial, donde una multitud de curiosos se congregó a saludar a Obama, mientras éste abandonaba el restaurante con tres pizzas y repartiendo sonrisas. EFE