Algunos dicen que gastarán menos en alimentos. Otros esperan reducir el gasto en viajes. Para muchos, habrá menos comidas fuera de casa.

En todo el país, los estadounidenses se preparan para otra dificultad financiera: menos dinero en su cheque de nómina a partir de enero, en caso de que el Congreso no rompa el estancamiento y renueve un recorte de impuestos de Seguridad Social.

El recorte fiscal, que entró en vigor este año, beneficia a 160 millones de estadounidenses con 1.000 dólares al año, o casi 20 dólares semanales, para alguien que gana 50.000 dólares al año, y hasta 4.272 dólares, 82 dólares a la semana, para un hogar con dos miembros trabajadores con sueldos elevados.

El recorte fiscal expira el 1 de enero. Si los legisladores no lo renuevan para 2012, los analistas dicen que la economía podría perder impulso debido a que los individuos y las familias buscarían maneras de gastar menos dinero.

"Por supuesto, cambia mis planes", dijo Craig Duffy, un empleado en Filadelfia que trabaja en tecnologías de la información y es un flamante padre de gemelos. Duffy dijo que su familia ya ha ajustado sus gastos, por lo que "tendremos que buscar la manera de recortarlos".

Eso podría cancelar un viaje planeado para visitar a los abuelos de los gemelos en Wisconsin, dijo Duffy.

El recorte fiscal es parte la legislación que también podría renovar los beneficios a los desempleados de largo plazo. Si las prestaciones para los desempleados no son renovadas, a partir de enero casi seis millones de personas podrían perder sus cheques semanales de 300 dólares en promedio, la principal fuente de ingresos para la mayoría de ellos.

Los republicanos de la cámara baja han rechazado la propuesta de ley aprobada por el Senado que extendería el recorte del impuesto sobre ingresos durante dos meses y permitiría a los desempleados de largo plazo seguir recibiendo sus prestaciones durante ese lapso. Ese plan le daría a los legisladores el tiempo necesario para trabajar en una extensión anual.

Pero la mayoría de los legisladores han abandonado Washington y no hay negociaciones programadas para antes del fin de año.

Si el Congreso no renueva las dos medidas para 2012, los analistas afirman que la economía podría desacelerarse hasta un punto porcentual.

Menos dinero en la nómina significa menos gasto en el consumo, el principal motor de la economía estadounidense.

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Los periodistas de la AP Daniel Wagner en Washington, Christopher Leonard en San Luis y Bree Fowler en Nueva York contribuyeron a este despacho.