Con su peinado, sus bolsos y arrogancia Margaret Thatcher dominó y dividió a Gran Bretaña por una década, ahora, la película la ex primera ministra está repitiendo todo.

"The Iron Lady" presenta a Meryl Streep como la primera mujer con el puesto de primera ministra en Gran Bretaña, cuyos valores conservadores e ideología de libre comercio ayudaron a transformar a un debilitado país postimperial en una sociedad económicamente dinámica, pero con una industria reducida y con desigualdades cada vez mayores.

Sin embargo, la cinta se concentra en lo personal más que en lo político, lo que ha hecho que los enemigos de Thatcher se muestren aprehensivos y sus aliados descontentos.

"The Iron Lady" muestra a Thatcher, quien tiene ahora 86 años, como una mujer senil con demencia que sostiene pláticas imaginarias con su fallecido esposo Denis (un excelente Jim Broadbent) mientras recuerda su vida como una rechazada doble, por ser mujer y por ser hija de un tendero en medio del Partido Conservador dominado por hombres ricos.

La interpretación inquietantemente evocativa y perfecta de Streep le podría valer con facilidad su 17ma nominación a los premios de la academia e incluso su tercer Oscar. Pero la intimidad del retrato de la película ha llevado a que algunos conservadores la acusen de ser irrespetuosa, de poco gusto, e incluso un poco idólatra. Un legislador exigió que se realizara un debate parlamentario y dijo a la Cámara de los Comunes que la película lo había perturbado.

"Me preguntó por qué los cineastas tienen que ponerle tanta atención a la enfermedad mental, el lado de la demencia, cuando la baronesa Thatcher ha tenido una vida tan importante en la política de este país y del mundo", dijo el legislador conservador Rob Wilson.

"Me dejó pensando sobre la humanidad de los cineastas que muy sutilmente están denigrando a alguien que fue una gran primera ministra".

Ahora Thatcher aparece rara vez en público y su círculo cercano emite poca información sobre su salud. Su hija Carol, retratada cordialmente por Olivia Colman en la película, escribió sobre la demencia de su madre en un libro de 2008.

El famoso conservador Norman Tebbit, un ministro durante el gobierno de Thatcher, también criticó la película y dijo que la ex primera ministra no era para nada como la "medio histérica y súper emocional mujer sobreactuando retratada por Meryl Streep" — aunque admitió que estaba basando su juicio en el corto promocional de la película.

La directora de la cinta rechaza las críticas pero dice que no le sorprenden.

"Esas dos palabras: Margaret Thatcher, son provocadoras en este país", dijo Phyllida Lloyd, una británica que también dirigió a Streep en el musical de Abba "Mamma Mia!"

"Todavía tiene la habilidad de dividir a la gente. La gente piensa sobre ella como la Santa Margaret que salvó al país o la diabla que arruinó las vidas de millones y creó una cultura de ambición".

Ambas partes podrían ver que sus concepciones son cuestionadas en la cinta, que se estrenará en Estados Unidos a finales de diciembre.

"La izquierda está nerviosa de que le pidan que sienta compasión por alguien al que cree que debería odiar", dijo Lloyd. "Pero todo lo que estamos haciendo es convertirla en un ser humano".

"Y los de la derecha se cuestionan si hay algo vergonzoso al ponerla en la pantalla con su fragilidad, pero eso es si crees que la fragilidad es vergonzosa, nosotros no lo creemos".

Lloyd dijo que al comienzo dudó sobre abordar a una figura tan polarizadora. Leyó el guión de Abi Morgan ("Brick Lane", "Shame"), y "me di cuenta que no era una película política para nada".

Agregó que es algo mucho más subversivo, una cinta sobre una anciana.

"Si la película es política lo es al poner a una señora vieja en el papel central", agregó.

Ese enfoque hace que "The Iron Lady" sea más un estudio de personaje que un drama político o histórico.

Pasa por varios episodios importantes de su gobierno de 1979 a 1990, como la guerra de Las Malvinas en 1982, las huelgas mineras de 1984 y 85, los bombardeos del Ejército Republicano Irlandés de 1984 contra una conferencia del Partido Conservador y su salida tras una rebelión de sus colegas en el gabinete.

Pero esta no es una película que haga sentir a los espectadores que están aprendiendo algo nuevo sobre acontecimientos recientes y muy conocidos como lo hizo "The Queen" tras la muerte de la princesa Diana.

En cambio, es un retrato de la vejez y el arrepentimiento, cuya imagen del triunfo personal y la tragedia sobre el fondo del poder del Estado tiene tonos shakesperianos.

Streep ha dicho que la cinta es como un "Rey Lear para chicas", con una gobernante fundadora, una hija fiel y amistades falsas. También tiene toques de "Julio Cesar" pues es la historia de una líder derrocada por sus colegas conspirantes.

"Es una película sobre el poder y la pérdida del poder", dijo Lloyd. "El costo de una gran vida para uno mismo, para su familia y para sus colegas", y sobre cómo "nuestras grandes fortalezas, como la convicción y la decisión, se pueden convertir en nuestros grandes defectos: arrogancia e inflexibilidad".

El manejo de los cineastas podría ser audaz para la taquilla permitiendo que los espectadores adopten la película sean o no simpatizantes de las políticas de Thatcher.

Las primeras reacciones han sido buenas. Varios críticos, que no precisamente quieren a la Dama de Hierro, dicen que se conmovieron hasta llorar.

Lo que sorprende es que la gente no se quejó, como se esperaba, porque se eligiera a una actriz estadounidense para retratar un icono británico.

"Creo que Meryl tiene derechos especiales en el Reino Unido", dijo Lloyd. "Y hay casi un entendimiento subconsciente de que para interpretar a alguien de la magnitud de Thatcher se necesita a una superestrella".

El periodista Charles Moore, quien escribe la biografía autorizada de Thatcher reconoció a la película en términos de su historia.

"Es una historia extraordinaria sobre alguien que viene de fuera del sistema por su sexo y su clase. Es una gran historia de logros, de sacrificios y dificultades".

A pesar de esto algunos fieles a Thatcher dicen que prefieren no acercarse a la cinta.

"Debe haber algo malo si la película está convirtiendo a todas esas mujeres de izquierda en personas que creen que ella fue algo más bien bueno", dijo Bernard Ingham, quien fuera por años el secretario de prensa de Thatcher.

Ingham agregó que si la gente quiere saber cómo era Margaret Thatcher no debería acercarse a la película.

"Meryl Streep puede ser una buena actriz", dijo, pero "No es Thatcher".

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Jill Lawless está en Twitter como http://twitter.com/JillLawless