Las autoridades sanitarias en Francia contemplan la posibilidad de sugerir a unas 30.000 francesas que se sometan a cirugías para retirarse unos implantes de mama potencialmente riesgosos, luego que varios médicos prestigiosos advirtieron que pueden romperse y causar cáncer.

La decisión podría tener repercusiones fuera de Francia. Decenas de miles de mujeres en Gran Bretaña y otras partes de Europa también tienen los implantes de gel de silicona fabricados por la compañía francesa ya desaparecida Poly Implant Prothese (PIP).

Las autoridades sanitarias británicas dicen que no ven ninguna razón hasta ahora para pedir que se retiren sistemáticamente, mientras que el Ministerio de Salud italiano convocó a una reunión el jueves para analizar el asunto. Esa marca de implantes no se vende en Estados Unidos.

Los expertos del Ministerio de Salud francés se reunirán el viernes para decidir qué recomendarle a las mujeres que tienen estos implantes, dijeron funcionarios del ministerio.

Más de mil de estos implantes se han roto, de acuerdo con la agencia francesa de salud AFSSAPS, y ocho mujeres con ellos han desarrollado cáncer. Los implantes fueron retirados del mercado el año pasado después que las autoridades francesas descubrieron que la empresa no informó el tipo de silicona utilizado.

La decisión del viernes dependerá en parte de las pautas que adopte el Instituto Nacional del Cáncer de Francia, que estudia si existen vínculos entre los implantes y casos de cáncer.

Los médicos que estudian los implantes dicen que el riesgo de ruptura es razón suficiente para que todas las mujeres se los quiten y quieren que el gobierno sea el que pague los costos.

El doctor Maurice Mimoun dijo que la rotura de los implantes podría hacer que el gel de silicona se derrame por debajo de la piel, lo que podría requerir cirugías en otras partes del cuerpo para eliminarlo.

"Durante más de un año hemos estado tratando de asegurarnos de que todas las mujeres con estos implantes se los puedan quitar sin encarar problemas financieros", dijo Dominique-Michel Courtois, un doctor de una asociación de víctimas de accidentes médicos.

Courtois expresó confianza en que las autoridades francesas recomendarán el retiro de forma voluntaria.

Tal recomendación le acarrearía costos sustanciales al sistema francés de atención de salud pública y plantearía problemas logísticos para hallar suficientes cirujanos como para realizar las operaciones.

La portavoz del gobierno Valerie Pecresse dijo que el sistema de salud del Estado pagaría las operaciones para extraer los implantes "si se tratase de un problema de emergencia de salud y de seguridad pública".

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Los periodistas de The Associated Press Jill Lawless en Londres, Frances D'Emilio en Roma y Jan Olsen en Copenhague contribuyeron a este despacho.