En el corazón de la selva colombiana, a pocos días de la Navidad y junto a su familia, gabinete ministerial y el alto mando de la fuerza pública, el presidente Juan Manuel Santos hizo un llamado para que los guerrilleros depongan las armas y se desmovilicen.

"Mi mensajes es un mensaje generoso y una invitación", dijo Santos.

"Decirles a nombre de todos los colombianos, de los 46 millones de colombianos, que se reintegren a la sociedad civil, que busquen la libertad porque realmente lo que están es prisioneros...aquí los estamos esperando", añadió. "Los estoy invitando a que depongan las armas y se reintegren a la sociedad", dijo.

En Colombia "queremos paz", remató el presidente en un breve discurso desde la base militar de Tres Esquinas, al margen del caudaloso río Orteguaza, en el departamento de Caquetá y a unos 460 kilómetros al suroeste de la capital colombiana.

Santos que como todo su gabinete, la primera dama María Clemencia Rodríguez y sus tres hijos, Martín, María Antonia y Esteban, estaban enfundados en camisetas blancas en las que se leía en letras negras la frase "Hay otra vida. La desmovilización es la salida" encima del dibujo de un corazón rojo.

Tras su discurso, Santos junto a su familia abordó una lancha de la armada para lanzar a las aguas del Orteguaza pequeñas esferas o bolas transparentes que contienen mensajes manuscritos llamando a la desmovilización.

Otros botes llevaron al resto del gabinete y al alto mando militar en un acto que era transmitido en vivo por la televisora estatal.

Las esferas, de unos 14 centímetros de diámetro y que tiene pequeñas baterías interiores para que duren iluminas por seis días, comenzaron a ser lanzadas por Santos, su familia y el gabinete, a las aguas del Orteguaza, que más al sur se une a otro caudaloso río, el Caquetá, para ir hasta el Amazonas colombiano.

La campaña de desmovilización se llama "Ríos de Luz" y fue la edición de Navidad del 2011 del gobierno y la fuerza pública, que desde hace varios años organizan llamados especiales de desmovilización para las fiestas de fin de año. En el 2010, el centro de la campaña fue un árbol natural de cedro de 30 metros de altura decorado con más de 2.000 luces y que estaba en el medio de la selva, en la zona del departamento de Meta, un poco más al norte de Caquetá.

Ambos departamentos son considerados como de los más poderosos fortines que han tenido las guerrillas de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), surgida en 1964 y que se calcula cuenta con entre 8.000 a 9.000 miembros.

Antes de abordar las lanchas, todos los ministros leyeron en el acto los mensajes que colocarían en las esferas o hacían un llamado público a la desmovilización.

El veterano dirigente del Partido Liberal y ex ministro de Defensa, Rafael Pardo, quien a fines de los 80 y comienzos de los 90 fue Consejero de Paz y encabezó la desmovilización del rebelde Movimiento 19 de Abril (M-19) y otras guerrillas que tuvieron representación en la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Constitución de 1991, dijo que se podía dejar las armas y trabajar por el cambio desde la democracia.

"Hace 20 años, un poco mas, tuve la oportunidad de dialogar a nombre del gobierno con dos personas...Uno no se desmovilizó. Se llamaba Alfonso Cano y saben ustedes que le pasó", dijo Pardo al referirse al máximo jefe de las FARC abatido por el Ejército el pasado 4 de noviembre.

"El otro sí se desmovilizó. Se llama Gustavo Petro y en ocho días toma posesión de la Alcaldía de Bogotá", recordó Pardo sobre el ex guerrillero del M-19 Petro, quien fue elegido en los pasados comicios regionales del 30 de octubre como burgomaestre de Bogotá y asume el cargo el 1 de enero.

Quien "se desmoviliza tiene oportunidades, encuentra un país que le da la mano", dijo Pardo. "Sin cambiar sus ideas, manteniendo sus ideas, pero sin armas".