El astro de "Batman" Christian Bale debería sentirse avergonzado por tratar de visitar a un activista por los derechos humanos mientras estaba en China para promover una película que el país propuso como candidata a los Oscares, dijo un vocero oficial el miércoles.

La semana pasada un grupo de guardias apoyados por el gobierno le impidió a Bale visitar al activista ciego Chen Guangcheng quien vive bajo arresto domiciliario en China.

Bale iba acompañado por un equipo de producción de CNN que grabó el incidente.

Cuando le preguntaron si la noticia había sido vergonzosa, el vocero del ministerio del Exterior Liu Weimin dijo que pensaba que el actor debería estar avergonzado, no China.

El vocero agregó que Bale fue invitado por el director Zhang Yimou para asistir a la ceremonia de estreno de la película "The Flowers of War".

"Pero no lo invitaron a crear una historia o a filmar algo en cierta población", dijo Liu. "Creo que si quieres hacer noticias en China, no serás bienvenido aquí".

Bale, quien ganó el Oscar al mejor actor de reparto por "The Fighter", dijo que quería darle la mano a Chen y decirle "qué gran inspiración es él".

Chen documentó abortos obligados en estado avanzado de gestación y otros abusos cometidos por las autoridades que tratan de cumplir con los controles de natalidad en su comunidad rural. Fue encarcelado por supuestamente instigar a un ataque contra oficinas gubernamentales y organizar a un grupo de personas para afectar el tráfico vehicular, cargos que según sus simpatizantes fueron fabricados.

Aunque bajo la ley es un hombre libre, Chen ha sido confinado a su casa en una población a ocho horas de Beijing y ha sido objeto de golpizas y otros abusos, según activistas.

El caso de Chen ha sido denunciado por legisladores y diplomáticos estadounidenses, incluyendo a la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, sin causar reacciones en China.

CNN dijo que Bale supo de Chen por los reportes noticiosos que vio en China cuando filmaba "The Flowers of War", la película propuesta por China a la categoría de mejor película extranjera en los Oscar.

La cinta se centra en masacre de Nanjing de 1937, y ha sido criticada por algunos por parecer propaganda oficial y por retratar a los chinos como víctimas heroicas mientras que presenta a los japoneses como villanos unidimensionales.