Un presunto miembro del cártel de los Zetas fue acusado formalmente el miércoles en un tribunal de Estados Unidos de cargos de homicidio por la emboscada a dos agentes migratorios estadounidenses que laboraban en México.

Julián Zapata Espinoza se declaró inocente y permanece en la cárcel, dijo un portavoz de la corte federal de distrito en Washington.

Los cargos incluyen asesinato e intento de asesinato por el ataque el 15 de febrero al mediodía en una autopista en el que murió el agente Jaime Zapata y resultó herido su colega Víctor Avila, ambos de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), mientras viajaban a la Ciudad de México tras reunirse con otro personal estadounidense.

La agresión en el estado norteño de San Luis Potosí fue un inusual ataque a funcionarios estadounidenses en México, que enfrenta una ola de violencia por el narcotráfico.

Zapata Espinoza lleva el apodo de "El Piolín", aparentemente debido a su baja estatura. Fue capturado junto con otros cinco presuntos integrantes de los Zetas durante una redada del ejército una semana después del ataque, y recientemente fue extraditado a Estados Unidos.

El acusado reconoció haber matado a Zapata en lo que dijo fue una confusión, pues los Zetas pensaron que la camioneta Chevrolet Suburban en la que viajaban los agentes del ICE era una que utiliza un cártel rival, señaló el ejército mexicano.

La oficina del ICE en Laredo, Texas, había enviado a México a Zapata, de 32 años y oriundo de la ciudad fronteriza texana de Brownsville. En Laredo laboró en la Unidad contra el Tráfico y el Contrabando Humano, así como en la Fuerza Especial de Seguridad en la Frontera.

Avila, que trabajaba en una unidad para combatir el tráfico de seres humanos y vivía en El Paso, recibió un balazo en la pierna y se reestableció.

El ICE, brazo del Departamento de Seguridad Nacional y la segunda mayor agencia de investigación en el gobierno federal estadounidense, se encarga de hacer respetar las leyes de inmigración y es responsable de arrestar, detener y deportar a personas que carecen de permiso para vivir en Estados Unidos. También investiga casos de drogas en ambos países y otros tipos de tráfico.

México combate a poderosos cárteles que cuentan con armas de alto poder y suministran drogas al mercado estadounidense. Casi 35.000 personas han muerto en hechos de violencia relacionados con las drogas desde que el presidente Felipe Calderón inició una ofensiva militar contra este tráfico poco después de asumir el puesto en diciembre de 2006.