La testigo Jihrleah Showman, antigua supervisora de Bradley Manning, declaró hoy que había advertido a sus superiores sobre problemas mentales del soldado estadounidense en el juicio preliminar que se le sigue por su supuesta filtración de documentos secretos a WikiLeaks.

En la audiencia pública que se celebra desde el día 16 en la base militar de Fort Meade, en Maryland, Showman, que habló por videoconferencia, indicó que había advertido en su día que Manning "era una amenaza, no debería manejar información clasificada".

En su opinión, el soldado tampoco era apto para haber sido enviado a Irak.

Showman indicó que Manning mostraba "un alto nivel de paranoia" y pensaba que otros soldados escuchaban sus conversaciones y se fijaban mucho en él, pero temía que si pedía ayuda especializada "sería apartado del Ejército".

Ante un Manning impasible, que no perdió la compostura y que a diferencia del día anterior mostró una actitud ausente durante la sesión de hoy, la exsupervisora denunció cómo en un momento dado, y sin que mediara provocación de ningún tipo, el soldado le pegó un puñetazo mientras le gritaba "estoy harto de esto, estoy harto de esto".

En otro incidente, cuando le reprendieron por falta de disciplina, el soldado empezó a gritar "como loco". Fue entonces cuando Showman acudió a su superior inmediato, el sargento Paul Adkins, para advertir sobre el estado mental de su subordinado y recomendar que se le practicara un examen psicológico.

Adkins, quien ha rechazado previamente declarar ante este tribunal, no hizo nada, según el testimonio de la militar, que indicó que desconoce si el sargento llegó a referir sus recomendaciones a instancias más altas.

En la misma sesión, el tribunal escuchó también el testimonio de Peter Bigelow, quien fue el supervisor de Manning en Irak y hasta la detención del soldado.

Bigelow, quien habló desde Italia, corroboró que su ordenador personal carecía de contraseña, por lo que era accesible a cualquiera.

El soldado Manning, quien cumplió 24 años el sábado, fue arrestado tras ser acusado por el pirata informático Adrian Lamo de ser la "garganta profunda" de WikiLeaks y quien proporcionó centenares de miles de documentos clasificados sobre la guerra en Irak y Afganistán que esa red publicó en Internet.

Manning estuvo recluido al principio en la Base del Cuerpo de Infantería de Marina en Quantico (Virginia), donde estuvo sometido a aislamiento.

Varias organizaciones internacionales, entre ellas Naciones Unidas, denunciaron el trato que recibía el soldado, quien llegó a asegurar que lo obligaban a dormir desnudo en su celda.

El objetivo de esta fase del procedimiento es determinar si Manning debe ser juzgado por la jurisdicción ordinaria o someterse a un consejo de guerra por delitos muy graves, como el de "alta traición", que pueden acarrearle la pena de muerte o la cadena perpetua.